
Las últimas orcas y delfines de Marineland serán trasladados a España tras el cierre del parque
Marineland de Antibes inicia el traslado inminente de sus últimas dos orcas y cuatro delfines a España tras el cierre definitivo del complejo por la legislación francesa sobre bienestar animal.
El futuro de los últimos cetáceos que permanecían en las instalaciones de Marineland, en Antibes, comienza a despejarse tras meses de incertidumbre. Según ha podido confirmar la agencia EFE, los responsables del recinto han ultimado la logística para el traslado inminente de las dos orcas y los cuatro delfines restantes hacia territorio español, una operación que se llevará a cabo por vía aérea desde el aeropuerto de Niza.
Este movimiento responde a la clausura definitiva del complejo, propiedad de la firma española Parques Reunidos, que se vio obligado a cesar su actividad a principios de 2025. El cierre es consecuencia directa de la legislación francesa de 2021 sobre bienestar animal, una normativa que prohibió taxativamente la exhibición de mamíferos marinos, forzando a la entidad a buscar nuevos destinos para sus ejemplares.
La hoja de ruta establecida por el parque contempla la reubicación de las dos orcas, Wiki y Keijo, en el Loro Parque de Tenerife. Dada la envergadura y el peso de estos animales, su transporte se perfila como la fase más compleja del operativo. Por su parte, el grupo de cuatro delfines será trasladado a Valencia. Estas salidas se suman a la ya ejecutada a finales de julio, cuando ocho delfines fueron enviados a Selwo Marina, en Benalmádena. Sobre este último grupo, ha trascendido que su estancia en España será permanente, toda vez que el zoo de Beauval ha desistido de su intención inicial de construir un centro de investigación para acogerlos.
A pesar de que el recinto lleva año y medio sin recibir visitantes, la atención sobre los animales no ha cesado. Fuentes del parque han subrayado que, durante este periodo de transición, un equipo de veinte profesionales ha garantizado el mantenimiento diario y la alimentación de los ejemplares. Asimismo, han querido salir al paso de las preocupaciones sobre el bienestar de los animales ante las recientes temperaturas extremas registradas en el país galo, asegurando que los sistemas de climatización del agua han permitido mantener condiciones estables, ajenas a las fluctuaciones térmicas del exterior.
Este desenlace marca el fin de una era para el que fuera el parque acuático más grande de Europa, cuya trayectoria ha estado marcada en sus últimos años por la creciente presión social y legislativa en favor de la protección de la fauna en cautividad. La salida de estos seis cetáceos cierra el capítulo operativo de una infraestructura que, tras décadas de actividad, ha sucumbido a los nuevos estándares éticos europeos sobre la tenencia de animales marinos.