
La Galería Artizar inaugura «Lo que permanece», una introspección sobre la memoria y el origen de Marco Alom
La Galería Artizar de La Laguna inaugura este viernes la exposición Lo que permanece, una muestra del artista Marco Alom que explora la memoria geográfica y la identidad personal a través del dibujo.
La memoria geográfica y el peso de la identidad personal articulan la nueva propuesta expositiva que acogerá la Galería Artizar, en el número 63 de la calle San Agustín de La Laguna. Tal y como ha informado el espacio cultural, la muestra, titulada Lo que permanece, abrirá sus puertas este viernes a las 19.00 horas y permanecerá abierta al público hasta el próximo 17 de octubre.
El proyecto supone una introspección sobre la fragilidad de los vínculos con el origen. El autor, Marco Alom (nacido en Santiago del Teide en 1986), articula su discurso a partir de un episodio biográfico ocurrido en 2015, cuando el creador regresó a su localidad natal tras un prolongado periodo de ausencia. El reencuentro con una figura de su etapa infantil y la posterior invitación a visitar su casa primigenia actúan como catalizadores de una reflexión sobre la erosión del tiempo y la transformación del entorno.
Desde una perspectiva técnica, el artista emplea el dibujo como herramienta para materializar conceptos abstractos vinculados a la pérdida y la mutación del paisaje. La obra trasciende la mera representación visual para interrogarse sobre la capacidad del arte plástico a la hora de preservar vestigios de una realidad que, por su propia naturaleza, tiende a la desintegración. En este sentido, la propuesta de Alom se aleja de la nostalgia contemplativa para adentrarse en una investigación sobre cómo los elementos del entorno —desde la degradación orgánica de los soportes hasta la conversión de los espacios vividos en relatos míticos— condicionan nuestra percepción del pasado.
Esta exposición se inscribe en la trayectoria de un autor que utiliza la plástica para cuestionar la permanencia de los lugares frente a la volatilidad de la experiencia humana. La intervención en Artizar no solo presenta una serie de piezas, sino que plantea un ejercicio de arqueología emocional donde el territorio, una vez despojado de su funcionalidad original, se convierte en el eje central de una narrativa sobre la persistencia de la memoria frente al olvido.