
UD Ibarra: De la era Maradona Jr. a la quiebra y el adiós al fútbol
La UD Ibarra desaparece tras una grave crisis económica y deudas de 140.000 euros, a pesar de un año de atención mediática por la llegada de Diego Armando Maradona Jr. como entrenador y un buen desempeño deportivo.
Hace un año, la UD Ibarra vivió un momento de gran atención. Fundado en 1969, siempre había sido un equipo conocido en el fútbol tinerfeño y canario, participando habitualmente en Tercera División, lo cual ya era un logro. Sin embargo, la llegada de Diego Armando Maradona Jr. como entrenador catapultó al modesto club de El Fraile (Arona) a un nuevo nivel, haciendo que su nombre sonara más allá de la isla.
Este impulso mediático coincidió con un buen desempeño deportivo. El equipo fue escalando posiciones, acercándose a su objetivo de ascender a Segunda RFEF. Tras quedar cuartos, accedieron a la fase de ascenso. En semifinales se enfrentaron al Tamaraceite. Ganaron la ida por 1-0 el 17 de mayo con un gol de Fede Olivera, pero perdieron 3-0 en la vuelta en Gran Canaria una semana después. Esa derrota no solo significó el fin de la temporada, sino también el del Ibarra.
La quiebra del club no sorprendió a muchos. Los jugadores llevaban meses sin cobrar, al igual que los empleados y colaboradores. Proveedores y agencias de viajes también esperaban pagos pendientes. Meses después, recuerdan con decepción cómo los problemas se hicieron evidentes al regresar a casa tras la derrota contra el Tamaraceite. "Al llegar, ya no teníamos ni autobús ni nada; tuvimos que buscar cómo volver a casa", relata uno de los miembros de esa última expedición del Ibarra.
Aunque la situación económica del club no había sido muy boyante años atrás, nadie imaginó este desenlace cuando, en diciembre de 2023, Mirco Capezzoli fue presentado como director deportivo con un proyecto ambicioso para llevar al equipo más allá de la Tercera División. Con el tiempo, quedó claro el error de intentar ejecutar ese plan sin el respaldo económico necesario. Tras finalizar la temporada 2024/25, salió a la luz una crisis que había quedado oculta por los buenos resultados deportivos y las posibilidades de ascenso.
Cuando el fútbol cesó, llegaron las denuncias. Los futbolistas acudieron a su sindicato, la AFE, que inició un proceso que puso al club contra las cuerdas: o se ponía al día con los pagos o perdería sus derechos para competir. De Mirco Capezzoli no se supo más. "El italiano volvió a su país, desapareció, nos bloqueó, cambió de número, y los directivos que estaban con él tampoco quisieron dar la cara", comentan los afectados.
A contrarreloj, los pocos directivos locales que quedaban intentaron evitar el cierre, llegando incluso a pedir ayuda al Ayuntamiento de Arona. Sin embargo, fue imposible. La deuda era demasiado alta y la respuesta fue negativa. Ante esta situación, el club confirmó su renuncia al no poder hacer frente a una deuda de 140.000 euros, reconocida tras las denuncias de los jugadores con el apoyo de la AFE.
El nuevo curso comenzó sin el nombre del Ibarra en ninguna categoría, ni en Tercera ni en Preferente, y tampoco en sus equipos filiales. Aunque el Ibarra como entidad no ha desaparecido y su licencia sigue existiendo, no podrá volver a ser un equipo de fútbol si no salda su deuda, algo que parece poco probable a largo plazo. El vacío dejado por el Ibarra ha sido cubierto por otros proyectos, como la reaparición del CD Villamar y la creación de una sección de fútbol once por parte del Costa Sur. Ambos equipos aprovechan parte del material y las instalaciones del Ibarra, como el campo de Villa Isabel y el estadio Dionisio González, para que no se pierda la práctica del fútbol en el barrio de El Fraile.
¿Qué pasó con los futbolistas que denunciaron? Cada uno buscó dónde seguir jugando. Si todo va bien y se cumplen los plazos, empezarán a cobrar en diciembre gracias a la intervención de la AFE. Sin embargo, no todos tenían contrato y no pudieron reclamar nada, al igual que la mayoría de los empleados. No tienen esperanzas de recuperar lo perdido ni de recibir explicaciones de Capezzoli, quien se limitó a publicar una carta en redes sociales defendiendo su gestión. Afirmó haber invertido una "cantidad considerable" de su bolsillo en junio de 2024 para reflotar el club, hacerse cargo de "salarios atrasados" y cancelar un "préstamo bancario" de la directiva anterior, cubriendo así un "importante déficit económico".
Capezzoli repasó que en julio de 2024 iniciaron un proyecto con un "importante contrato" con el patrocinador principal. A pesar de un comienzo difícil, tomaron "decisiones valientes", incluyendo el cambio de entrenador, pagando personalmente las indemnizaciones. El resultado fue histórico, alcanzando el playoff por segunda vez desde 1969. Relacionó el fracaso con el incumplimiento del patrocinador principal, que solo realizó transferencias por unos 4.000 euros entre febrero y marzo de 2025. Aseguró haber intentado seguir apoyando hasta el 30 de julio sin éxito y haber cubierto personalmente salarios para garantizar la supervivencia del club. Mencionó haber buscado soluciones con un asesor financiero en Suiza, un empresario romano, el presidente del Livorno y contactos con inversores chinos.
¿Y Diego Maradona Sinagra? El entrenador permaneció en Tenerife unos días más tras el final de la temporada y regresó a Nápoles. Vinculado a medios de comunicación napolitanos, fue nombrado a principios de noviembre entrenador del Portici 1906, un club de la quinta categoría italiana.