
María Petit se convierte en la primera persona ciega en alcanzar la cima del Teide
La atleta barcelonesa María Petit se ha convertido en la primera persona ciega en alcanzar la cumbre del Teide tras completar un exigente ascenso de 27 kilómetros desde la Playa del Socorro.
La reciente gesta de María Petit en el Teide, según ha informado el programa Inclúye-T Superación Permanente, trasciende el ámbito deportivo para situarse como un hito en la integración y la accesibilidad en entornos de alta montaña. La atleta barcelonesa ha logrado completar el recorrido integral desde la Playa del Socorro hasta la cumbre del volcán, convirtiéndose en la primera persona ciega en culminar este ascenso de 3.715 metros de altitud.
Este logro, que requirió de cuatro intentos previos por parte de la deportista, se materializó tras una jornada de 11 horas y 35 minutos de actividad física ininterrumpida. El desafío, enmarcado en una iniciativa organizada por MasKM Eventos con el respaldo de la Fundación la Caixa, implicó cubrir una distancia total de 27,1 kilómetros con un desnivel positivo acumulado equivalente a la altura total del pico. La expedición, que partió a las 5:10 horas de la madrugada, contó con un despliegue logístico de veinte personas y un equipo de trece deportistas encargados de las labores de guiado.
El éxito de la expedición radicó en la implementación de un sistema de barra direccional, técnica que permitió a Petit sortear los tramos de mayor complejidad técnica mediante la coordinación constante con sus acompañantes, entre los que figuraban miembros del Pichón Trail Project. Más allá de la destreza física, el desempeño de la atleta destacó por una gestión del esfuerzo que le permitió aventajar en media hora los tiempos previstos, llegando a la cima antes de las 18:00 horas.
Este episodio pone de relieve la importancia de la autonomía en el deporte adaptado, un sector que en España ha ganado visibilidad gracias a iniciativas que buscan derribar barreras físicas y sociales. La trayectoria de Petit, quien utiliza la resistencia como vehículo para la visibilización de la discapacidad, subraya una realidad fundamental: la superación de obstáculos en entornos naturales no solo depende de la capacidad técnica, sino de la cohesión de un equipo humano capaz de adaptar el entorno a las necesidades de cada individuo. La culminación de este reto no solo cierra un ciclo personal para la deportista, sino que establece un precedente sobre cómo la planificación logística y la determinación pueden transformar una ruta de alta exigencia en un espacio de inclusión real.