Condenado a dos años y medio de prisión por una violenta agresión en el barrio de Los Gladiolos

Recurso: El Día

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a dos años y medio de prisión a un hombre por agredir violentamente a otro tras una disputa por deudas de estupefacientes en el barrio de Los Gladiolos.

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha dictado una sentencia condenatoria de dos años y medio de prisión contra un individuo por un delito de lesiones, tras un violento episodio ocurrido en el barrio de Los Gladiolos. Según ha trascendido a través de la resolución judicial, el tribunal ha valorado la reparación del daño como atenuante, toda vez que el procesado consignó 7.000 euros antes de la celebración de la vista oral. No obstante, la condena incluye una orden de alejamiento de 500 metros y la prohibición de comunicación con la víctima durante un periodo de cuatro años una vez cumplida la pena privativa de libertad.

El caso, que se remonta al 28 de julio de 2023, tiene su origen en una disputa previa vinculada a impagos por sustancias estupefacientes, una dinámica de conflictividad que ambos protagonistas arrastraban desde su coincidencia en un centro penitenciario. Durante el incidente, el agresor abordó a la víctima, quien se desplazaba en una bicicleta eléctrica, exigiéndole dinero y el vehículo. Ante la negativa, el condenado inició una secuencia de agresiones físicas que incluyó puñetazos en el rostro y patadas, provocando que el agredido impactara contra una barandilla metálica.

El informe forense ha sido determinante para la calificación de los hechos, al confirmar que las lesiones —que incluyeron la pérdida de cuatro piezas dentales y cortes en el labio superior— guardan plena coherencia con el relato de la víctima. El tribunal ha desestimado la tesis de la defensa, que intentó acreditar una coartada laboral, y ha subrayado la intencionalidad del agresor de causar un menoscabo grave a la integridad física del denunciante. En este sentido, la Sala ha hecho hincapié en la intensidad de la violencia empleada, que resultó en la destrucción de la bicicleta tras un intento fallido de robo, cargo del cual el acusado ha sido finalmente absuelto.

La instrucción del caso se vio marcada por la dificultad de obtener un testimonio corroborativo directo, dado que la madre del agredido, presente en el lugar de los hechos, padece secuelas neurológicas derivadas de varios ictus que le impiden recordar lo sucedido, limitándose su memoria a la asistencia prestada a su hijo tras el ataque. Por su parte, el condenado justificó el pago de los 7.000 euros como una estrategia para evitar su reingreso en prisión, manteniendo su postura de inocencia frente a las acusaciones. Este fallo pone de relieve la complejidad de los conflictos derivados de deudas en entornos marginales, donde la violencia física se utiliza como mecanismo de coacción, un fenómeno que los tribunales penales abordan con especial rigor cuando el resultado lesivo compromete de forma permanente la salud de la víctima.