
Un joven de 23 años, en estado reservado tras sufrir una muerte súbita en Santa Cruz de Tenerife
Un joven de 23 años se encuentra ingresado con pronóstico reservado tras sufrir una muerte súbita en Santa Cruz de Tenerife, donde fue reanimado con éxito gracias a la rápida intervención de los testigos y los servicios de emergencia.
El Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria mantiene bajo vigilancia médica a un varón de 23 años, cuyo pronóstico es reservado tras haber sufrido un episodio de muerte súbita en la vía pública. Tal y como ha comunicado el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (CECOES) 1-1-2 de Canarias, el suceso tuvo lugar este domingo en la Avenida de Anaga, en Santa Cruz de Tenerife, cuando el joven fue hallado desplomado sobre el asfalto poco después de las ocho de la tarde.
La supervivencia del paciente en este tipo de emergencias críticas depende, en gran medida, de la rapidez con la que se inician las maniobras de soporte vital básico. En este caso, la intervención de los ciudadanos presentes en el lugar resultó determinante. Siguiendo las instrucciones telefónicas proporcionadas por los operadores del Servicio de Urgencias Canario (SUC), los testigos lograron mantener la actividad orgánica del joven hasta la llegada de los equipos profesionales. Una vez en el punto del incidente, los facultativos del SUC aplicaron protocolos de reanimación avanzada, logrando revertir la parada cardiorrespiratoria y estabilizar sus constantes vitales antes de proceder a su evacuación hospitalaria.
El despliegue operativo contó con la participación de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife, cuyos agentes se encargaron de asegurar el perímetro y facilitar las labores de los servicios sanitarios. Este tipo de incidentes subraya la importancia de la formación ciudadana en técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP), una competencia que, según los protocolos de salud pública, incrementa exponencialmente las probabilidades de supervivencia en casos de colapso súbito fuera del entorno hospitalario, donde cada minuto de asistencia temprana es crucial para evitar secuelas neurológicas permanentes.