
Absuelto de abuso sexual en Tenerife por falta de pruebas.
La Audiencia de Santa Cruz de Tenerife absolvió a un hombre acusado de abuso sexual con penetración por falta de pruebas, pese a que la supuesta víctima padecía un trastorno de desarrollo intelectual.
La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha absuelto a un hombre acusado de un delito continuado de abuso sexual con penetración, según ha trascendido, en un caso que subraya la rigurosa aplicación del principio de presunción de inocencia en el sistema judicial español. La decisión judicial, notificada a principios de este año tras un juicio celebrado a mediados del pasado mes de junio, se produce a pesar de que la supuesta víctima es una persona adulta con un trastorno de desarrollo intelectual y un grado de discapacidad del 66%.
El tribunal ha determinado que las pruebas presentadas por la acusación no lograron alcanzar el umbral de certeza necesario para desvirtuar la presunción de inocencia del acusado. La base de la acusación se sustentaba principalmente en la declaración del denunciante, complementada por testimonios indirectos de familiares y un informe pericial psicológico forense. Sin embargo, la Sala ha puesto de relieve inconsistencias significativas en el testimonio de la supuesta víctima, aplicando los criterios consolidados por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional para evaluar su credibilidad.
Entre las debilidades señaladas por el fallo judicial se encuentran variaciones sustanciales en las versiones ofrecidas por el denunciante, una retractación inicial ante las autoridades policiales, una falta de precisión en la cronología de los hechos y la ausencia de elementos objetivos externos que pudieran corroborar de forma concluyente su relato.
Un factor clave en la decisión judicial ha sido la trayectoria del proceso de denuncia. Tras una primera acusación en enero de 2018, el denunciante la retiró pocos días después, negando los hechos y atribuyéndolos a la influencia de terceros. La reactivación de la denuncia, tres años más tarde, en 2021, coincidió con la ruptura de la relación sentimental entre el acusado y la madre del denunciante, un contexto que, según el tribunal, generó una duda razonable sobre la motivación.
La defensa del acusado, ejercida por el letrado Antonio Perera, mantuvo la inocencia de su cliente, argumentando que las acusaciones eran fruto de conflictos familiares y rencillas previas con la familia de su expareja. Se hizo referencia a denuncias anteriores por supuestas lesiones, presentadas por la misma familia y posteriormente archivadas, lo que, según la defensa, evidenciaba un patrón de hostilidad.
Los testimonios de los allegados, lejos de aportar solidez a la acusación, resultaron contradictorios y, en gran parte, de carácter indirecto. Incluso el único testigo que afirmó haber presenciado los hechos incurrió en inconsistencias relevantes, admitiendo no residir en el domicilio durante el periodo en que supuestamente ocurrieron los abusos. El informe pericial psicológico forense tampoco proporcionó elementos objetivos suficientes para sustentar una condena sin la concurrencia de otras pruebas.
En definitiva, la Sala ha concluido que la falta de acreditación de los hechos imputados y su reiteración ha generado una duda razonable que, conforme a derecho, debe resolverse a favor del acusado, dictando así la absolución.