Quedan desiertas dos licitaciones clave en el norte de Tenerife por falta de interés empresarial

Quedan desiertas dos licitaciones clave en el norte de Tenerife por falta de interés empresarial

Recurso: Diario de Avisos

La licitación de dos infraestructuras clave en el norte de Tenerife, el centro de salud de Tacoronte-El Sauzal y el aparcamiento de la plaza de la Constitución en Puerto de la Cruz, ha quedado desierta ante la falta de interés del sector privado por la inestabilidad económica.

La parálisis en la licitación de dos infraestructuras clave en el norte de Tenerife pone de manifiesto la creciente dificultad de las administraciones locales para atraer al sector privado en un contexto de inestabilidad económica. Tal y como recogen las plataformas de contratación pública, tanto la reforma del centro de salud de Tacoronte-El Sauzal como la creación del aparcamiento subterráneo en la plaza de la Constitución de Puerto de la Cruz han quedado desiertas tras finalizar los plazos de presentación de ofertas sin que ninguna empresa mostrara interés.

En el caso del equipamiento sanitario, la situación es especialmente delicada. El proyecto, presupuestado en 6,8 millones de euros y con un periodo de ejecución de 26 meses, pretendía retomar una obra iniciada en 2019 que sufrió sucesivas interrupciones debido a la crisis sanitaria y a problemas técnicos que derivaron en la resolución del contrato previo. La necesidad de actualizar estas instalaciones, que superan las tres décadas de servicio y atienden a más de 32.000 usuarios, sigue siendo una asignatura pendiente para la sanidad pública en la zona.

Por otro lado, la iniciativa en Puerto de la Cruz representa un desafío de mayor envergadura, con una inversión estimada de 16 millones de euros. El plan municipal buscaba resolver el déficit de estacionamiento en el casco urbano mediante la creación de 333 plazas, integrando un modelo de concesión administrativa que reservaba el 30% del espacio para residentes bajo un régimen de cesión a 40 años por 15.000 euros.

Desde el equipo de gobierno municipal, el concejal de Hacienda, Pedro Antonio Campos, ha atribuido este revés a la volatilidad de los costes de construcción, agravada por la coyuntura geopolítica en Oriente Medio, lo que habría desajustado la viabilidad económica del proyecto. Ante este escenario, el Ayuntamiento se prepara para activar un procedimiento negociado sin publicidad, buscando flexibilizar las condiciones técnicas o económicas dentro de los límites que permite la Ley de Contratos del Sector Público.

La oposición, liderada por el PSOE, ha cuestionado frontalmente esta gestión. El portavoz socialista, Marco González, ha calificado el resultado como un "fracaso anunciado", argumentando que el modelo de financiación privada propuesto era inviable sin el respaldo de otras administraciones, como el Cabildo de Tenerife o el Gobierno de Canarias. González ha señalado que la falta de atractivo para los inversores es un síntoma de una pérdida de dinamismo en la marca ciudad, contrastando la situación con otros municipios del entorno que han logrado equilibrar sus proyectos mediante la colaboración interadministrativa.

Este proyecto de aparcamiento, que arrastra una compleja trayectoria administrativa desde la firma del convenio con el Consorcio Urbanístico en 2011, se enfrenta ahora a una encrucijada. Mientras el Ejecutivo local mantiene que existe interés por parte de inversores, la realidad de los concursos desiertos obliga a replantear una estrategia que, tras más de una década de intentos, sigue sin materializarse en una obra tangible para la ciudadanía.