Zahra, la joven atropellada por el tranvía en Tenerife, volvía de cumplir un sueño.

Zahra, la joven atropellada por el tranvía en Tenerife, volvía de cumplir un sueño.

Recurso: El Día

Zahra Hajlouti López falleció el 30 de septiembre en Santa Cruz de Tenerife tras ser atropellada por el tranvía mientras cruzaba distraída, un suceso que ha impulsado a sus amigos a pedir más seguridad en el cruce.

Zahra Hajlouti López, la joven que falleció el 30 de septiembre en Santa Cruz de Tenerife al ser atropellada por el tranvía, tenía una vida llena de sueños, amigos y familia. Nacida en Madrid en 2003, morena, de pelo rizado y ojos negros, era una persona con sus despistes, sobre todo cuando se ponía sus auriculares para escuchar flamenco, tecno o rap. Aquella mañana, Zahra tenía motivos de sobra para estar distraída: acababa de llegar a Tenerife tras casi 40 horas de viaje en tres aviones, prácticamente sin dormir.

Aunque lo único que quería era irse a la cama, tenía que renovar la matrícula de la autoescuela para su examen práctico y comprar algo de comida, ya que su nevera estaba vacía. Acababa de cumplir un gran sueño: viajar a Asia. Era un viaje que siempre quiso hacer con su madre, con quien veía de niña el programa 'Pekín Express'. Lamentablemente, su madre falleció en 2020 a causa del covid, un golpe muy duro que Zahra siempre llevó consigo.

Pero el 12 de septiembre, Zahra pudo volar a Colombo, Sri Lanka, junto a un amigo. En los vídeos de su Instagram se la ve siempre sonriendo, asomándose al famoso tren de Kandy a Ella –uno de los trayectos más bonitos del mundo–, disfrutando de un atardecer en la selva o bañándose en una cascada.

El 30 de septiembre, sus compañeros de piso, Paula Sánchez (28 años, madrileña) y su novio Brian Nuez (tinerfeño de la misma edad), la vieron llegar a casa sobre las nueve de la mañana. Zahra había volado de Colombo a Estambul, luego a Madrid, donde tuvo que pasar la noche en el aeropuerto porque perdió el último vuelo a Tenerife. Cogió el primer avión de la mañana a la isla y, agotada y con jet lag, se dirigió a su casa en Santa Cruz.

Brian recuerda: "Me ofrecí a acompañarla, pero no quiso. Quería bajar, hacer todo rápido y volver a descansar". La vio marcharse después de poner una lavadora con la ropa del viaje. Ya llevaba los auriculares puestos. Al día siguiente tenía que trabajar.

Zahra Hajlouti no regresó. Según contaron varios testigos a Paula y Brian, Zahra, con los auriculares puestos y escuchando música, cruzaba el paso de peatones de la Avenida Islas Canarias, a la altura de la calle Poggi Borsoto, un lugar por el que había pasado muchísimas veces. En ese momento, el tranvía, que bajaba hacia el puente Zurita, la arrolló. Ella se confió al ver a otras dos jóvenes cruzar. Los testigos aseguraron que el tranvía pitó varias veces, pero Zahra no miró ni escuchó las advertencias. Iba absorta en su música y su cansancio. Un despiste de apenas un par de segundos.

Resulta irónico que la isla donde Zahra Hajlouti, de madre española y padre marroquí, encontró su mejor versión, fuera también donde perdió la vida. Paula, Brian y otra amiga, María López (enfermera murciana de 25 años en el HUC), lo confirman: "Estaba enamorada de la Isla. Aquí se le veía más feliz, sonriente y extrovertida que nunca, muy diferente a la Zahra de Madrid, que era más tímida y reservada".

Zahra vivió en Leganés, Madrid, con su madre. Tras su fallecimiento en 2020, sus abuelos se hicieron cargo de ella. Estudió marketing y trabajó brevemente en un restaurante de la capital. Paula Sánchez la conoció por una prima. En 2021, Paula viajó a Tenerife para ver a otra prima y allí conoció a Brian, con quien inició una amistad que se convirtió en relación.

Paula recuerda: "En Tenerife me sentí liberada". Fue solo una semana. "Al volver a Madrid, me encontré con Zahra y le hablé de lo maravillosa que era la isla. Le dije: '¿Por qué no nos vamos juntas, de aventura? Te vas a querer quedar, como me pasó a mí'". Dicho y hecho. En septiembre de 2021 llegaron a Santa Cruz y se quedaron en casa de la prima de Paula, en el barrio de El Toscal. "Fue amor a primera vista. Como le predije, quiso quedarse. En la isla, Zahra era otra: risueña, activa, más cariñosa que nunca, llena de vida..."

Pero al regresar a Madrid una semana después, Zahra volvió a ser aquella joven "rota", esquiva y aislada. Pasaron el fin de año de 2021 a 2022 en casa de la familia de Paula. "¿Nos vamos a Tenerife a empezar de nuevo?", le preguntó Paula. Zahra respondió al instante: "¡Sí!". En enero de 2022, tras seis meses de 'airbnb' en 'airbnb' debido a la crisis del alquiler, que las llevó del sur al norte, del Puerto de la Cruz a La Cuesta, finalmente consiguieron un piso estable en Santa Cruz, trabajo, amigos y cierta estabilidad.

Zahra trabajó en varios sitios, como el Panaria de la plaza de España, la discoteca Bongó o el bar Cinco Estrellas. Le encantaba recorrer la isla, sobre todo ver el atardecer desde el mirador de Chipeque, con sus vistas al Teide y al valle de La Orotava, o bañarse en la playa de Benijo, en Anaga.

Tanto le gustaba Tenerife y Benijo que llevaba la playa tatuada en un brazo. En su tiempo libre escuchaba música y veía series como 'Breaking Bad' y 'Alice in Borderland'. En Carnaval, era la primera en disfrazarse y salir a la calle; en la última edición, se vistió de un personaje de 'Dragon Ball'.

Paula y Brian querían a Zahra como a una hermana. "A mí me contaba los secretos", confiesa Brian. "Era generosa, muy cariñosa, siempre nos apoyaba". Aquella trágica mañana del 30 de septiembre, se enteraron de que el tranvía había atropellado a alguien. Como estaban tan unidos, usaban una aplicación para saber dónde estaba cada uno. Paula recuerda: "Miramos el teléfono por curiosidad y salía que Zahra estaba en la avenida Tres de Mayo. Pensamos, ¿qué hace allí?"

Empezaron a llamarla sin parar, pero no contestaba. "Qué raro", pensaron. Entonces, el teléfono de Paula sonó. Era un policía que le preguntó si conocía a Zahra, ya que su dirección coincidía con la del empadronamiento. Tras la respuesta afirmativa de Paula y la insistencia de Brian, que ya sospechaba lo peor, el agente solo les dijo que irían a la casa con una psicóloga.

Así fue como supieron que la persona fallecida era Zahra. Y entonces entendieron por qué la aplicación la situaba en Tres de Mayo: era la comisaría de Policía, donde el agente había llevado su teléfono.

El 28 de octubre, Paula Sánchez, junto a Brian Nuez y María López, entre otros, inició una recogida de firmas para pedir más seguridad en el paso de peatones de la avenida Islas Canarias. Los vecinos de la zona llevan años alertando de su peligrosidad. Se pueden firmar de forma presencial o a través de Change.org.

Alertan de que en este cruce, con mucho tráfico, hay un semáforo solo para vehículos y tranvías, no para peatones. "Poner un semáforo en este cruce es necesario para evitar futuros accidentes y salvar vidas", se lee en Change.org. Paula lo tiene claro: "Solo buscamos que nadie más tenga que pasar por lo que estamos pasando nosotros". El día que lanzaron la campaña, ella y los amigos de Zahra colocaron flores, fotos y otros recuerdos en un poste del paso de peatones.

A raíz de este trágico accidente, Metrotenerife, la empresa pública del tranvía, lanzó la campaña 'Desconecta, mira y cruza'. Uno de sus vídeos en redes sociales recuerda: "Un segundo de distracción puede marcar la diferencia. Levantar la vista del móvil antes de cruzar puede salvar vidas".

El 19 de octubre, Zahra Hajlouti López habría cumplido 22 años. El sábado 3 de octubre, su cuerpo fue trasladado a Madrid, donde fue velada por su padre, abuelos y demás familiares y amigos. Paula, Brian y María viajaron a la capital para recoger sus cenizas y traerlas a Tenerife. En el entierro, llevaron una corona de rosas rojas en forma de corazón con una cinta que decía: "De Tenerife al cielo, tus amigos no te olvidan".