
Elvira Olmo: la activista tinerfeña que recorrió 740 km por pensiones justas
Elvira Olmo, contable jubilada y activista, lidera la lucha por pensiones justas en Canarias, destacando por su participación en marchas y su gestión de redes sociales para la defensa de los derechos de los pensionistas.
Elvira Olmo, madrileña de nacimiento pero "profundamente tinerfeña" tras 42 años en la isla, es la cara más visible de la lucha por unas pensiones justas.
Trabajé en varios sitios, incluso en el periódico La Gaceta de Canarias, pero no como periodista, sino en contabilidad. Soy contable colegiada, una titulación poco común en España y Europa. Después, estuve al frente de un equipo de 150 personas y, finalmente, como gerente en una empresa internacional.
Sí, mucho. Tuve enfrentamientos con algún gerente por defender a los empleados, lo que me trajo problemas. Llegué a denunciar situaciones a la dirección en Madrid y consiguieron reubicar a esa persona. Esas personas recibieron luego una buena indemnización. Siempre he apoyado a quienes más lo necesitaban. Incluso trabajando, acudía a las manifestaciones por pensiones dignas y en defensa de las mujeres.
Me jubilé a los 65 años, y ahora tengo 74. Han pasado nueve años desde mi retiro en 2016. Ya seguía el movimiento mientras trabajaba, y al jubilarme, lógicamente, empecé a participar más. Me influyó mucho un compañero, ya fallecido, Luis Serichol, una persona maravillosa y un gran líder.
Me considero más una reportera que gestiona las redes sociales de lo que fue una plataforma y ahora es una asociación. También hago las fotografías y tengo 28.000 seguidores, lo cual no está mal. Luis me involucró en esto y aquí seguimos.
Me dijeron que, como pasaba el día caminando y corriendo, era la persona ideal para ir de Rota a Madrid. Cuando me enteré, dije "allá que voy". Fui la única tinerfeña, canaria y mujer que completó la ruta entera sin descanso, junto a otros cuatro compañeros. Caminé 740 kilómetros.
Sí, ahora mismo estoy sudando porque vengo de la piscina hasta la calle Castillo. Camino muchísimo porque no tengo coche y siempre voy en guagua desde mi casa en Acorán, en el suroeste de Santa Cruz. Además, siempre he corrido, he hecho medias maratones y otras carreras. Durante la pandemia, usé la escalera de mi casa para hacer ejercicio. Me propuse subir y bajar el equivalente a la altura del Teide (3.715 metros) y lo hice con 500 subidas diarias.
Aquí ya me niego a participar (saca su vena más reivindicativa) porque me parece un abuso cobrarle a un corredor entre 30 euros, si te apuntas pronto, y 42. Para que luego no te den ni un plátano. Me parece una tomadura de pelo. Sí me apunté de nuevo a la Carrera por la Vida en Arona, contra el cáncer de mama. Llevo muchos años yendo en transporte público, corro y vuelvo a Santa Cruz.
Creo que hay que luchar y participar colectivamente. No se puede uno quedar en casa sentado viendo la televisión. Por ejemplo, en nuestra Asociación para la Defensa de las Pensiones Públicas de Canarias. Creo que tenemos el don, para mí es un don, de apoyar todas las causas que consideramos justas. No importa el tema, no somos políticos, aquí cada uno es lo que quiere ser o lo que desea pensar. En eso no nos metemos.
Sí, claro que sí. Somos los más veteranos del país junto al colectivo de Cataluña. Conseguimos hace dos años el compromiso de la Consejería de Bienestar Social, y el mes pasado la consejera, Candelaria Delgado, lo ratificó para que en diciembre dieran 250 euros a todas las personas con pensión no contributiva, que rondan los 400 euros. Queremos acercarlas al menos al Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Le dije a la consejera que vamos a seguir insistiendo. Ya registramos un montón de firmas para que el Gobierno de Canarias complemente esa pensión, igual que en otras comunidades. Creemos que hay dinero para ayudar a estas personas y que puedan vivir con dignidad. Calculamos 33 euros al mes, que tampoco es tanto. La última vez presentamos más de 2.000 firmas en el Parlamento y seguimos recogiendo.
Tengo tres hijos: Silva, Esther y Tapeo (secretario general de Asaga), y un nieto de 14 años, Ian. Creo que también luchan por lo que creen y no miran solo por ellos, sino por el bienestar de todos. Y, además, son maravillosos.
Claro que sí. Yo no lucho por mí, que tengo una buena casa y viajo donde quiero. Mi vida está hecha y la he hecho sola. Tengo salud, salvo algunos problemas de visión, y una pensión que me permite vivir bien, pero lo que quiero es lo mismo para los demás.