El gomero Álvaro Escuela pulveriza récord histórico en la K21 Drago.

El gomero Álvaro Escuela pulveriza récord histórico en la K21 Drago.

Recurso: El Día

El gomero Álvaro Escuela logró una hazaña impresionante en el trail running canario al ganar la K21 Cristalería Drago y batir el récord histórico de la prueba con 1:24’34’’.

Tras la carrera y una vez pasada la euforia de un fin de semana inolvidable para el trail running tinerfeño, es momento de valorar la magnitud de lo que logró el gomero Álvaro Escuela en la K21 Cristalería Drago. Cuatro días después, la perspectiva confirma que lo que ya parecía una gran victoria es, en realidad, una hazaña impresionante en el deporte canario. La actuación estelar del corredor de Agulo acaparó todas las miradas en esta edición de la prueba y, de paso, consolidó su lugar entre los más grandes del trail en las islas.

Álvaro Escuela no solo ganó, sino que batió el récord histórico de la carrera y dominó con una autoridad abrumadora. Una exhibición que lo sitúa, sin discusión, en lo más alto del trail en Canarias. Y esto es aún más destacable si pensamos que es un corredor que entrena mientras trabaja como operario de medio ambiente, que no vive de esto ni cuenta con una estructura profesional detrás. Lo suyo es pura constancia, esfuerzo y una disciplina férrea.

En una entrevista con EL DÍA, pocos días después de la prueba, Álvaro aún muestra una mezcla de sorpresa y alegría, asimilando lo vivido. "No me esperaba poder correr tan rápido", reconoce. Le bastaron "tres semanitas" de buen entrenamiento para pulverizar el récord histórico de Marco De Gasperi, con un impresionante tiempo de 1:24’34’’. Esta marca mejora en un minuto la del italiano, una leyenda mundial del trail y el único que logró seguirle el ritmo a Escuela, manteniéndose a solo 25 segundos tras el kilómetro 17 de la prueba lagunera. "Había que apretar", recuerda Álvaro, y apretó para hacer historia.

Pero la historia no empezó el domingo. La gran gesta llegó ese día, sí, pero todo comenzó el viernes, con una KVertical que, como suele pasar con los preludios de algo grande, pasó casi desapercibida en comparación con lo que vendría después. Aun así, logró otro excelente resultado: un segundo puesto con 28’41’’, solo superado por un imparable Roberto Delorenzi. "El vertical estuvo bastante bien", confiesa, añadiendo que el corredor suizo había hecho "un tiempo de locos".

Y llegó el domingo, el día clave, que cerraría un fin de semana histórico para el trail running tinerfeño. La tensión previa a una carrera marcada en rojo por muchos, y Álvaro frente a su gran referente, el mencionado De Gasperi. Tenerlo delante fue, según él, "un honor, porque es un ídolo".

Escuela impuso el ritmo desde el primer kilómetro. "Decidí apretar un poco más y marcar mi ritmo", explica. Al segundo kilómetro ya sentía "a alguien respirando detrás", y ahí estaba De Gasperi, pegado como una sombra. Hasta el kilómetro cinco, corrieron juntos, pero a partir de ahí Álvaro apretó, le sacó algo más de un minuto y se adentró completamente solo en el interior de Anaga. Esa soledad fue, quizá, el tramo más difícil de gestionar. Tocó "ganarle al dolor de piernas y al sufrimiento".

Después de coronar en Cruz del Carmen, Álvaro notó que la distancia se acortaba. Su pareja, Estela Guerra (una de las atletas de primer nivel en el trail canario, ganadora del K-Vertical y la K21 del año pasado), y varios amigos le alertaban de que De Gasperi –"¡que viene detrás!"– le recortaba la distancia a apenas treinta segundos.

La aparente tranquilidad se rompió. Apenas unos minutos antes, le habían dicho que llevaba "un minuto y pico" de ventaja. Un contraste que lo desconcertó por un instante, porque justo acababa de mirar el reloj y pensaba que "si seguía así podía hacer un buen tiempo". Pero la aparición del italiano lo obligó a sacar un extra. "Tocaba sufrir y tirar". Eso sí, no dudaba "de que podía ganarla" porque se sentía "fuerte".

Y entonces, con esa determinación, Escuela apretó con fuerza, gestionó el sufrimiento y encaró el descenso final sobre asfalto hasta la Plaza del Cristo, donde ya era muy improbable que De Gasperi pudiera alcanzarlo. El resultado final, 1:24’34’’, con el que destrozó el anterior registro por más de un minuto. Una cifra que solo puede interpretarse como un gran avance en la trayectoria de Álvaro Escuela.

No vive de esto, pero sus resultados son dignos de un atleta de alto nivel. Es Campeón de Canarias de carreras por montaña (Fecamon), logró un puesto 37 en Zegama –una de las maratones de montaña más exigentes del mundo– y tuvo una gran actuación en el Campeonato de España de vertical. Todo esto, además de su otra gran pasión: el ciclismo, donde también ha competido con El Fogueo en La Gomera.

Desde Inglaterra, donde se encuentra de viaje –"desconectando un poco después del fin de semana tan intenso"–, Álvaro ya piensa en la San Silvestre de Las Palmas de Gran Canaria, su última prueba del año. Esto no le impide hacer balance de su 2025. Una temporada en la que su mayor victoria, según él mismo, no ha sido ni Zegama, ni el Campeonato de Canarias, ni la propia K21, sino haber permanecido sano: "contento por no tener lesiones graves, para mí eso es lo más importante".

En 2026 quiere empezar en Guía de Isora, donde se disputa el Campeonato de Canarias, una prueba que le motiva especialmente porque, como él mismo dice, "se juntan los mejores canarios intentando pelear por el título". También volverá, cómo no, a la Bluetrail, cuyo recorrido le "encanta", y terminará el año regresando al Mont Blanc, esta vez para correr la maratón. Esa prueba tiene un valor especial para él: en 2021 ya demostró allí que podía estar entre los mejores del mundo, terminando en el top 11 y como primer español en meta. Con esa experiencia y su nivel actual, todo apunta a que 2026 puede ser un año muy importante para el gomero.