
Un corto de 1896 reescribe el origen del cine en Canarias
Un cortometraje perdido de 1896, atribuido a un operador Lumière, podría situar a Tenerife en los orígenes del cine mundial y adelantar la historia cinematográfica de Canarias.
La historia del cine en Canarias podría ser más antigua de lo que creíamos. Mucho antes de las películas documentadas del siglo XX, un corto de 1896 sitúa a Tenerife en los inicios mismos del cine. Su título lo dice todo: "Mujeres isleñas de Tenerife abasteciendo de carbón a barcos de la escuadra".
Aunque la película no se ha conservado, su existencia está confirmada. Aparece en el programa del Cinematógrafo Lumière, publicado por el diario mexicano El Universal el 15 de diciembre de 1896, donde se anunciaba su proyección el día anterior. Para los investigadores, esta referencia es clave: demostraría que una cámara grabó imágenes en Tenerife en pleno siglo XIX, en los albores del cine mundial.
Si se confirma que se rodó en la Isla, este hallazgo adelantaría al menos un año la historia del cine en Canarias. Hasta ahora, la primera proyección conocida en Santa Cruz de Tenerife estaba fechada en abril de 1897. Pero esta filmación sitúa a Tenerife como escenario cinematográfico ya en 1896, en una época en la que el cine apenas comenzaba a expandirse por Europa y América.
La escena que describe el título es tan sencilla como reveladora: mujeres canarias transportando carbón para abastecer a barcos de guerra. Un interesante artículo de María Dolores Cabrera Déniz, licenciada en Geografía e Historia por la ULL, aclara este asunto ante algunas dudas sobre si, en aquella época, las mujeres realizaban trabajos tan exigentes. A finales del siglo XIX, la emigración masculina, la precariedad económica y la intensa actividad portuaria obligaban a muchas mujeres a asumir labores físicas extremas. No era una excepción, sino una realidad cotidiana.
El estudio descarta que la filmación fuera obra de figuras conocidas del cine primitivo como Gabriel Veyre o Alexandre Promio. En cambio, señala a un nombre hasta hace poco prácticamente desconocido: Vincent Billard, operador de la casa Lumière. Documentos y cartas localizadas recientemente indican que Billard viajaba hacia Argentina en noviembre de 1896 y que su ruta incluía una escala en Tenerife. En esas fechas, varios buques de guerra se encontraban fondeados en el puerto de Santa Cruz, lo que encaja con la escena descrita en la película.
Aunque algunos investigadores han planteado que las imágenes pudieran haberse rodado en puertos de América con presencia de población canaria, como Veracruz o La Guaira, la autora del estudio defiende que el título de la película apunta directamente a Tenerife. Además, subraya que una filmación procedente de unas islas remotas a finales del siglo XIX requería una identificación explícita para el público internacional.
No hay certezas absolutas: la película no se ha recuperado y las fuentes son fragmentarias. Pero la investigación ha estrechado el cerco. Todo apunta a que, en noviembre de 1896, una cámara de los Lumière captó en el puerto de Santa Cruz una escena cotidiana y poderosa: mujeres isleñas cargando carbón para barcos de guerra.
Si esa hipótesis se confirma definitivamente, Tenerife no solo habría sido testigo temprano del cine, sino también protagonista de una de sus primeras miradas documentales. Una mirada que fijó en celuloide, por primera vez en Canarias, el trabajo invisible de tantas mujeres en la historia del Archipiélago.