
Los Realejos inaugura un monumento para conmemorar el cincuentenario de las Fiestas de Mayo
El Ayuntamiento de Los Realejos ha inaugurado una escultura de Ibrahim Hernández que conmemora el cincuentenario de las Fiestas de Mayo, rindiendo homenaje a la identidad y tradición cultural del municipio.
La consolidación de la identidad local a través de la estatuaria pública ha dado un paso más en Los Realejos, donde el consistorio ha inaugurado una pieza escultórica que busca cristalizar medio siglo de historia festiva. Tal y como recoge la información difundida sobre el acto celebrado este viernes, el municipio ha erigido un monumento conmemorativo con motivo del cincuentenario de la oficialización de las Fiestas de Mayo, una efeméride que abarca el periodo comprendido entre 1976 y 2026.
La obra, materializada por el artista Ibrahim Hernández bajo encargo municipal, se ubica en la intersección de la Avenida de Canarias con las calles La Gomera y El Hierro. Más allá de su valor estético, la pieza funciona como un compendio iconográfico de la idiosincrasia realejera. El conjunto escultórico, ejecutado en resina con acabado broncíneo, integra tres figuras a escala real que representan a una mujer ataviada con el traje tradicional y la medalla de Nuestra Señora de los Remedios, un músico portando un timple y un menor que sostiene pirotecnia, aludiendo a la histórica rivalidad festiva entre las calles El Sol y El Medio.
La carga simbólica se completa con la inclusión de una reproducción de la Cruz de la Iglesia Matriz del Apóstol Santiago, elemento vertebrador de la religiosidad y la tradición popular de la zona. La ceremonia de inauguración, que contó con la presencia de autoridades locales y representantes de las entidades festivas, incluyó una bendición religiosa a cargo del párroco Ángelo Nardone y una intervención musical de la Agrupación Folclórica Acorán.
Esta actuación se enmarca en una estrategia institucional de preservación del patrimonio inmaterial. Al fijar en bronce y resina los elementos que definen estas celebraciones —consideradas un referente cultural en la isla de Tenerife—, el Ayuntamiento no solo rinde tributo a una trayectoria de cincuenta años, sino que institucionaliza la memoria colectiva, transformando el espacio urbano en un museo al aire libre que garantiza la transmisión de sus señas de identidad a las generaciones venideras.