
Los Realejos consolida su programa DiverCampus con una cifra récord de 50 participantes
El municipio de Los Realejos ha inaugurado la cuarta edición de DiverCampus, un programa de inclusión que atiende a 50 menores y facilita la conciliación familiar mediante un equipo multidisciplinar especializado.
La consolidación de políticas públicas orientadas a la atención a la diversidad marca un punto de inflexión en la gestión municipal de Los Realejos, que ha inaugurado recientemente la cuarta entrega de su programa DiverCampus. Tal y como recoge la información difundida por el propio consistorio, esta iniciativa se ha consolidado como un referente en la comarca al alcanzar una cifra histórica de 50 participantes, integrando a 37 menores con diversidad funcional y 13 sin ella.
Más allá de la mera oferta estival, este proyecto responde a una necesidad estructural de las familias: la conciliación de la vida laboral y personal durante el periodo vacacional. La propuesta, que se extiende desde el inicio de julio hasta los primeros días de septiembre, opera en la Casa del Emprendedor con una franja horaria de mañana, de 9:00 a 14:00 horas. La relevancia de este recurso radica en su enfoque de inclusión inversa, donde la convivencia entre perfiles diversos fomenta el desarrollo de competencias sociales y la autonomía personal en un entorno normalizado.
El éxito de este modelo de intervención no solo reside en la ocupación del tiempo libre, sino en la cualificación de su capital humano. El dispositivo cuenta con una plantilla multidisciplinar de 12 especialistas, entre los que figuran profesionales de la enfermería, fisioterapia, psicología, trabajo social e integración, además de docentes especializados. Para garantizar la excelencia en la atención, el equipo ha sido instruido por organizaciones locales especializadas en el espectro autista y la discapacidad intelectual, además de recibir formación técnica en protocolos de emergencia.
Este tipo de iniciativas se enmarcan en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo social que buscan reducir las brechas de desigualdad. Al proporcionar un entorno seguro y adaptado, el municipio no solo facilita un respiro a los cuidadores principales, sino que garantiza el derecho al ocio educativo de los menores, independientemente de sus capacidades, promoviendo hábitos saludables y una integración real en la comunidad.