
Los Realejos refuerza la gestión preventiva del territorio para frenar el riesgo de incendios forestales
El municipio tinerfeño de Los Realejos refuerza la prevención de incendios forestales mediante la gestión de la interfaz urbano-forestal, la eliminación de biomasa y la promoción del pastoreo dirigido para reducir la carga de combustible en el entorno.
La gestión preventiva del territorio se ha consolidado como la herramienta fundamental para mitigar el impacto de los grandes incendios forestales en el archipiélago canario, una estrategia que, tal y como recoge la información difundida recientemente sobre las actuaciones en Los Realejos, pone el foco en la vulnerabilidad de la interfaz urbano-forestal. Este concepto, que define las áreas donde las estructuras humanas se encuentran en contacto directo con la masa vegetal, representa el principal desafío para los servicios de emergencia ante la creciente recurrencia de episodios de calor extremo.
El despliegue operativo en el municipio tinerfeño, ejecutado por personal de Gesplan, se articula mediante una intervención directa sobre el terreno que prioriza la eliminación de biomasa acumulada en fincas desatendidas, márgenes de caminos rurales y entornos próximos a núcleos habitados, como el sector de Tigaiga. Más allá de la mera retirada de vegetación, el protocolo incluye un sistema de atención a la ciudadanía que permite a los titulares de parcelas solicitar una evaluación técnica. Si los especialistas determinan que la proximidad de la maleza supone un riesgo para la seguridad de las viviendas o la operatividad de las vías de evacuación, se programa una actuación correctiva.
Esta labor de mantenimiento preventivo se integra en una política municipal más amplia, liderada por el gobierno local de Adolfo González, que busca combinar la seguridad con la puesta en valor del patrimonio natural y cultural. El consistorio ha diversificado sus líneas de acción, incorporando desde la gestión de cauces y caminos agrícolas hasta iniciativas de voluntariado ambiental, como la recuperación de senderos históricos en colaboración con entidades especializadas como la Federación Tinerfeña de Montañismo y el Aula de la Naturaleza Rambla de Castro.
La pedagogía ciudadana constituye el tercer pilar de este plan. Durante eventos locales, como la reciente feria ganadera, se han habilitado espacios de divulgación para concienciar sobre la importancia de la autoprotección y la implementación de técnicas tradicionales, entre las que destaca el pastoreo dirigido. Esta práctica, que utiliza el ganado para el control natural de la vegetación, se perfila como una solución sostenible para reducir la carga de combustible en el monte, favoreciendo simultáneamente la preservación de la biodiversidad local en un contexto de cambio climático donde la prevención es, a menudo, la única barrera eficaz contra la catástrofe.