
Los Realejos celebra la XII edición de la muestra de papas antiguas de Canarias
El municipio tinerfeño de Los Realejos celebra este sábado la duodécima edición de su muestra dedicada a la papa antigua, un evento que pone en valor la biodiversidad agrícola y el patrimonio gastronómico de las islas.
La preservación de la biodiversidad agrícola en Canarias encuentra este sábado 25 de julio un nuevo punto de encuentro en Los Realejos, municipio que, según ha dado a conocer la organización del evento, celebrará la duodécima edición de su muestra dedicada a la papa antigua. Esta convocatoria no solo funciona como un escaparate culinario, sino que subraya la relevancia de un cultivo que, tras su introducción desde Perú hace cuatro siglos, ha logrado mantenerse como un pilar de la identidad insular.
La importancia de esta cita radica en la protección de un legado genético que cuenta con el respaldo de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Papas Antiguas de Canarias. Este sello garantiza la singularidad de una treintena de variedades que, gracias a la orografía y el clima del archipiélago, han sobrevivido a la estandarización agrícola global. En este sentido, el evento en la plaza de San Agustín trasciende lo festivo para convertirse en un ejercicio de divulgación sobre la conservación de recursos fitogenéticos, un ámbito donde el municipio se reivindica como enclave histórico fundamental.
El programa de actividades, que se extenderá durante toda la jornada, integra una vertiente competitiva con el tercer certamen de cocina basado en este tubérculo, donde cuatro profesionales del sector medirán sus destrezas. La agenda se completa con una oferta didáctica que incluye talleres, encuentros con productores locales y demostraciones en vivo. El cierre de la jornada estará marcado por la Gran Fiesta de Vinos y Papas, un espacio de dinamización económica que contará con la participación de bodegas adscritas a la Denominación de Origen Valle de La Orotava y diversos agentes de la restauración local, prolongando la actividad hasta la madrugada.
Más allá de la promoción turística, el evento pone el foco en la sostenibilidad de un cultivo que, a pesar de los retos del sector primario, sigue siendo un símbolo de la biodiversidad canaria. La iniciativa busca conectar al consumidor final con el origen del producto, reforzando el vínculo entre el patrimonio histórico de Los Realejos y las prácticas agrícolas que definen la gastronomía actual de Tenerife.