
Los Realejos rinde homenaje al científico Antonio Morales con la presentación de su biografía
El Ayuntamiento de Los Realejos rinde homenaje este jueves al químico Antonio Morales Méndez con la presentación de una biografía escrita por Javier Lima Estévez que recorre su destacada trayectoria académica y científica.
La trayectoria vital y académica de Antonio Morales Méndez, figura destacada en el ámbito de la química orgánica, será objeto de un reconocimiento público este jueves en el Ayuntamiento de Los Realejos. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre su figura, la presentación de una biografía firmada por el historiador Javier Lima Estévez servirá para poner en valor el legado de un científico que, tras seis décadas de ausencia, regresa a su Tenerife natal con una mirada renovada sobre el paisaje de su infancia.
El relato de Morales es, en esencia, el testimonio de una generación de investigadores canarios que, a mediados del siglo XX, proyectaron su formación técnica más allá de nuestras fronteras. A diferencia del flujo migratorio común de la época, marcado por la precariedad económica, su traslado a Venezuela en 1967 respondió a una oportunidad profesional estratégica. Avalado por su formación en la Universidad de La Laguna bajo la tutela del Premio Príncipe de Asturias Antonio González González, Morales se integró en el equipo fundacional de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Los Andes (ULA), en Mérida. Este movimiento no fue un exilio, sino una transferencia de conocimiento que permitió trasladar la metodología de investigación en productos naturales, aprendida en el CSIC y en el entorno académico lagunero, al contexto universitario venezolano.
El trasfondo de esta historia permite comprender la importancia de la inversión educativa en la Canarias de los años treinta y cuarenta. El esfuerzo familiar de Morales por garantizar una formación superior —en un periodo donde el acceso a la universidad era un privilegio restringido— fue el motor que le permitió especializarse en una disciplina, la química, que él define como el fundamento de los procesos biológicos.
A pesar de su jubilación docente en 1994, su actividad intelectual se mantiene vigente a través de una prolífica producción científica, su labor en consejos editoriales y su participación en la prensa escrita. Su trayectoria ha sido reconocida con distinciones de prestigio en el ámbito académico sudamericano, como la Orden Doctor Rafael Chuecos Poggioli y la Distinción Bicentenaria de la ULA. El acto en Los Realejos no solo supone la presentación de un volumen biográfico, sino el cierre de un círculo personal para un científico que, desde la distancia, ha mantenido una vinculación ininterrumpida con su origen en La Cruz Santa, simbolizando la huella indeleble de la ciencia canaria en el exterior.