
El puerto de Los Cristianos inicia la fase final de refuerzo de su dique exterior con una inversión de 5,3 millones
El puerto de Los Cristianos, en Tenerife, avanza en la rehabilitación de su dique exterior con una inversión de 5,3 millones de euros y estrictas medidas de protección ambiental para preservar al angelote.
La infraestructura portuaria de Los Cristianos, en Tenerife, encara la fase definitiva de su rehabilitación estructural tras los episodios de inestabilidad marítima que comprometieron la integridad de su dique exterior. Según ha informado la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, el proyecto ha alcanzado un hito técnico con el inicio de la colocación de los elementos de protección, una maniobra que se desarrolla en horario nocturno para garantizar la continuidad del tráfico marítimo en este enclave estratégico.
La intervención, presupuestada en 5,3 millones de euros, cuenta con una financiación mayoritaria de la Unión Europea, que aporta más de 4,5 millones a través de los fondos FEDER. El diseño técnico contempla la instalación de 400 piezas de hormigón, cada una con un peso de 30 toneladas, cuya fabricación se ha centralizado en el Polígono de Granadilla antes de su traslado progresivo al puerto. Estas piezas se asientan sobre la escollera, cuya disposición concluyó el pasado mes de marzo, configurando así el nuevo manto de refuerzo que deberá estar operativo antes de que finalice el presente ejercicio.
Más allá de la complejidad logística, la obra está sujeta a un estricto protocolo de protección ambiental. La Autoridad Portuaria ha implementado medidas de mitigación, como la instalación de barreras antiturbidez, para minimizar la alteración del ecosistema marino. Asimismo, el cronograma de ejecución ha debido adaptarse a los ciclos biológicos del angelote (Squatina squatina), una especie catalogada como en peligro crítico de extinción. Debido a la coincidencia de las obras con el periodo de cría de este elasmobranquio, se ha decretado una moratoria en el vertido de materiales durante los meses de abril a julio, una medida que subraya la creciente importancia de la compatibilidad entre la ingeniería civil y la preservación de la biodiversidad en las zonas costeras de Canarias.