Ceci Martín se jubila tras 35 años como pilar fundamental del colegio Nazaret de Los Realejos

Ceci Martín se jubila tras 35 años como pilar fundamental del colegio Nazaret de Los Realejos

Recurso: El Día

Ceci Martín se jubila tras 35 años de servicio en el colegio Nazaret de Los Realejos, dejando un legado como pilar fundamental de la comunidad educativa tras una trayectoria marcada por su profunda vinculación personal y profesional con el centro.

La jubilación de Ceci Martín tras 35 años de servicio en el colegio Nazaret de Los Realejos, un suceso adelantado recientemente por la prensa local, trasciende el ámbito administrativo para convertirse en un testimonio sobre la importancia de las figuras de apoyo en la cohesión de las comunidades educativas. Más allá de su función en la recepción, la trayectoria de Martín ilustra cómo el personal no docente actúa como un pilar fundamental en la gestión de la confianza entre las familias y las instituciones académicas.

La vinculación de Martín con este centro tinerfeño es total y de carácter vitalicio. Su paso por el colegio abarca su propia etapa como estudiante, su posterior rol como madre de alumnos y, finalmente, tres décadas y media de desempeño profesional. Esta continuidad generacional le ha permitido ser testigo de la evolución del centro, llegando a atender actualmente a los hijos de quienes fueron sus antiguos alumnos. Su labor diaria, que incluía la apertura de puertas, la gestión de entradas y salidas de los distintos niveles educativos y la atención directa a la comunidad, se caracterizó por una vocación de servicio que trascendió el horario laboral.

Un aspecto singular de esta relación es la integración de la vida personal de la trabajadora con el espacio escolar. La capilla del centro fue el escenario de su enlace matrimonial, una decisión tomada ante la imposibilidad de utilizar la parroquia de Santiago Apóstol por reformas. Este episodio subraya la percepción del colegio como un entorno de pertenencia, una "segunda casa" que ha marcado su biografía de manera ininterrumpida.

El acto de despedida organizado por el centro, que congregó a estudiantes y docentes en un pasillo de honor, refleja el impacto emocional de su presencia constante. A pesar de su retiro, Martín mantiene una disposición abierta hacia la institución, aunque reconoce la necesidad de iniciar una etapa de distanciamiento para permitir la renovación natural de la dinámica escolar. Su salida pone de relieve el valor de la estabilidad en los centros educativos, donde la figura del recepcionista a menudo funciona como el primer filtro de seguridad y el principal punto de acogida para las familias, mitigando la incertidumbre cotidiana de los padres mediante un trato cercano y constante.