Hallan una langosta en Santa Cruz de Tenerife y descartan una alerta por plaga migratoria

Hallan una langosta en Santa Cruz de Tenerife y descartan una alerta por plaga migratoria

Recurso: Diario de Avisos

El hallazgo de un ejemplar de langosta en Santa Cruz de Tenerife se considera un hecho aislado y no una alerta fitosanitaria, al tratarse probablemente de una especie residente y no de una llegada migratoria vinculada a condiciones meteorológicas.

La aparición de un ejemplar de langosta en el entorno urbano de Santa Cruz de Tenerife este jueves, 5 de noviembre, ha reabierto el debate sobre la vulnerabilidad del archipiélago ante la fauna migratoria africana, tal y como recoge Diario de Avisos. Si bien el hallazgo de un único insecto no supone una alerta fitosanitaria, el suceso obliga a diferenciar entre la presencia de poblaciones residentes y los episodios de llegada masiva vinculados a la meteorología.

Desde una perspectiva técnica, la identificación precisa del espécimen resulta fundamental para determinar su origen. Aunque el aspecto del insecto —de tonalidad parda y morfología alargada— guarda similitudes con la Schistocerca gregaria o langosta del desierto, los expertos del Museo de Naturaleza y Arqueología de Tenerife subrayan que esta especie cuenta con poblaciones establecidas en las islas. Por tanto, no puede descartarse que el ejemplar sea un residente habitual de las zonas áridas del territorio insular, cuya presencia en la capital sea un hecho aislado y no una consecuencia directa de las corrientes de aire recientes.

La relación entre la meteorología y la llegada de estos ortópteros es un fenómeno bien documentado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Históricamente, los flujos de aire procedentes del este y del sur, asociados habitualmente a la calima, actúan como vectores de transporte para estos insectos, que poseen una capacidad de desplazamiento de hasta 150 kilómetros diarios, según datos de la FAO. No obstante, las condiciones atmosféricas registradas en Tenerife durante esta jornada, caracterizadas por vientos del suroeste y una inestabilidad que no responde al patrón de transporte sahariano, restan peso a la hipótesis de una llegada reciente desde el continente.

Este avistamiento se suma a la memoria colectiva de las islas, que ya vivieron episodios de mayor relevancia en febrero de 2026, cuando la calima propició la llegada de grupos de langostas al norte de Tenerife. Es necesario recordar que la peligrosidad de esta especie para el sector agrícola depende estrictamente de su densidad poblacional. Mientras el insecto mantenga su fase solitaria, su impacto es nulo; solo bajo condiciones de alta concentración y escasez de recursos desarrolla el comportamiento gregario que caracteriza a las plagas.

En definitiva, la irrupción de este ejemplar en la capital tinerfeña debe interpretarse con cautela. A falta de una confirmación taxonómica que certifique su procedencia, el suceso se mantiene como un hecho puntual, alejado de las invasiones masivas que marcaron la historia agraria de Canarias a mediados del siglo XX, pero que sirve como recordatorio de la singularidad biogeográfica de las islas frente a la proximidad del continente africano.