
Un buque de transporte de ganado provoca malos olores en Santa Cruz de Tenerife
Un carguero de ganado fondeado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife para repostar combustible ha provocado un intenso mal olor en la capital tinerfeña, cuya normalidad se espera que se restablezca tras la partida del buque este miércoles.
La capital tinerfeña ha amanecido este martes bajo una atmósfera inusual, marcada por una persistente pestilencia orgánica que ha afectado a diversos puntos del municipio, con especial incidencia en el entorno de la dársena pesquera. Tal y como recoge Diario de Avisos, este fenómeno olfativo tiene su origen en el Maysora, un carguero especializado en el transporte de cabezas de ganado que se encuentra fondeado en aguas próximas a la ciudad.
La presencia de esta embarcación, cuya capacidad logística permite el traslado de hasta 110.000 animales, responde estrictamente a una operativa de avituallamiento. Según han trasladado fuentes de la Autoridad Portuaria al citado medio, el navío efectuó su entrada en la zona de fondeo el pasado lunes a primera hora de la tarde con el único propósito de completar el repostaje de combustible necesario para proseguir su ruta internacional.
Este tipo de escalas técnicas son habituales en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, que actúa como nodo estratégico en las rutas marítimas que conectan continentes. No obstante, la naturaleza de la carga del Maysora —que tiene como destino final el puerto turco de Iskenderun— ha generado una molestia ambiental perceptible para la ciudadanía. La estancia del buque será efímera, ya que las previsiones de la Autoridad Portuaria apuntan a que el navío abandonará la bahía durante la madrugada del miércoles, concretamente en torno a las 02:00 horas, momento en el que se espera que la situación atmosférica en la capital recupere su normalidad.
El transporte marítimo de animales vivos es una actividad sujeta a estrictas normativas de bienestar animal y protocolos sanitarios internacionales. La gestión de estas escalas, aunque necesaria para la operativa logística global, pone de manifiesto la compleja convivencia entre la actividad portuaria de gran calado y la vida urbana de las ciudades costeras, donde la proximidad de los buques de carga puede alterar temporalmente las condiciones ambientales del entorno.