Muere a los 83 años José Legrá, leyenda del boxeo español

Muere a los 83 años José Legrá, leyenda del boxeo español

Recurso: El Día

El legendario boxeador José Legrá, doble campeón mundial del peso pluma, ha fallecido en Madrid a los 83 años dejando un legado deportivo imborrable marcado por su estrecha vinculación con Canarias y una compleja realidad financiera tras su retirada.

El fallecimiento de José Legrá a los 83 años en Madrid, confirmado recientemente por diversos medios, marca el cierre de una de las etapas más singulares del deporte español del siglo XX. Más allá de sus registros estadísticos —133 triunfos en 148 combates y una doble corona mundial del peso pluma—, la figura del púgil nacido en Baracoa representa la transición de una época en la que el boxeo gozaba de una centralidad mediática hoy difícil de replicar. Su trayectoria, caracterizada por una actividad frenética sobre el cuadrilátero, contrasta con una gestión financiera posterior que le alejó de la estabilidad económica que su palmarés, en teoría, debería haber garantizado.

La vinculación de Legrá con el archipiélago canario fue un eje vertebrador tanto de su preparación técnica como de su vida personal. Su llegada a España, propiciada por la prohibición del pugilismo profesional en Cuba tras la Revolución, le permitió establecer lazos profundos en Tenerife y La Gomera. Especialmente relevante fue su relación con la familia Rodríguez López, quienes facilitaron su estancia en fincas de Alajeró. Allí, el deportista instaló su base de entrenamiento, un periodo de preparación que culminó en 1968 con su victoria ante Howard Wistone en Gales, un hito que el boxeador quiso simbolizar portando plátanos gomeros al subir al ring.

El paso de Legrá por las islas no se limitó a la preparación física. La Plaza de Toros de Santa Cruz de Tenerife fue el escenario recurrente de sus exhibiciones, acumulando victorias y forjando amistades con figuras locales como Juan Albornoz, 'Sombrita'. Sin embargo, su capacidad para el éxito deportivo no tuvo un correlato en su faceta empresarial. Tras retirarse, el exboxeador intentó diversificar sus ingresos a través de múltiples sectores —desde la hostelería y la peluquería hasta la seguridad privada y la televisión—, acumulando fracasos que erosionaron su patrimonio.

Uno de los episodios más ilustrativos de su vulnerabilidad en los negocios ocurrió a principios de los años ochenta en Santa Cruz de Tenerife, cuando una inversión en un establecimiento de ocio terminó en una estafa que le costó cinco millones de pesetas, una pérdida que él mismo atribuyó a la falta de escrúpulos de sus socios. Este patrón de infortunios financieros, sumado a la inestabilidad de sus proyectos inmobiliarios y comerciales bajo la marca 'Legrá Sport', marcó sus últimos años. A pesar de que su nombre quedó ligado a la historia del deporte, la realidad cotidiana del "Puma de Baracoa" estuvo marcada por una precariedad que pone de relieve la fragilidad de las estrellas del deporte de combate una vez que se apagan los focos de la competición.