
El legado artístico de Charo Valentí se convierte en un proyecto filantrópico internacional
El sobrino de la artista Charo Valentí ha puesto en marcha un proyecto internacional para comercializar su legado de carteles cinematográficos y destinar los beneficios a la investigación de enfermedades neurodegenerativas y a la preservación de ecosistemas en la Amazonía.
La recuperación del legado artístico de Charo Valentí (1954-2022) no solo supone un ejercicio de memoria histórica sobre la exhibición cinematográfica en Canarias, sino que se articula como un ambicioso proyecto filantrópico de alcance internacional. Tal y como ha dado a conocer Diario de Avisos, el sobrino de la pintora, Santiago Guitián Valentí, ha diseñado una hoja de ruta para poner en valor las 134 piezas de gran formato que su tía produjo entre 1986 y 2003 para el Cine Víctor de Santa Cruz de Tenerife, vinculando su comercialización a la investigación médica y la preservación ecológica.
La trayectoria de Valentí, nacida en A Coruña y trasladada a Tenerife en 1981, estuvo marcada por una búsqueda constante de autonomía personal frente a un entorno familiar restrictivo. Su labor como cartelista, desarrollada de manera autodidacta, le permitió canalizar una vocación que durante años debió mantener en el ámbito privado. El paso de soportes de papel a acrílicos sobre muselina fue determinante para la conservación de estas obras, que hoy constituyen un testimonio singular de la estética cinematográfica de finales del siglo XX.
El plan de gestión de este fondo artístico, según traslada Guitián Valentí, contempla una estructura de beneficios con un marcado carácter social. El 22% de los ingresos obtenidos por la venta de los carteles a coleccionistas o allegados de las figuras retratadas se destinará a estudios sobre patologías neurodegenerativas, una causa que cobra especial relevancia dado que la propia artista falleció a consecuencia de la demencia con cuerpos de Lewy. Asimismo, el proyecto reserva un 33% de los beneficios para la protección de ecosistemas en la Amazonía, con el fin de respaldar a comunidades indígenas en la adquisición de tierras y la mitigación de los efectos de la minería y la deforestación.
Más allá de la vertiente solidaria, el heredero trabaja en la organización de exposiciones itinerantes en diversos puntos de la geografía tinerfeña, incluyendo el Círculo de Bellas Artes de la capital, Adeje y Puerto de la Cruz. Esta iniciativa pretende devolver a la esfera pública una obra que, aunque fue expuesta en contadas ocasiones en vida de la autora —en espacios como CajaCanarias o el Casino de Tenerife—, permaneció durante años vinculada exclusivamente a la fachada de una sala de cine ya desaparecida. El proyecto incluye una excepción simbólica: la donación del cartel de la película Hook al hijo de Robin Williams, actor que también padeció la misma enfermedad neurodegenerativa que la artista coruñesa.