
La Lecherita del Carnaval: Laura Mendoza revela su origen.
Laura Mendoza, "La Lecherita" del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife por más de cuatro décadas, ha revelado el emotivo origen de su personaje, creado en homenaje a las lecheras de su infancia.
El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, reconocido por su arraigo cultural y su dimensión festiva, alberga figuras que trascienden el mero disfraz para convertirse en auténticos emblemas de la memoria colectiva. Entre ellas destaca La Lecherita, encarnada desde hace más de cuatro décadas por Laura Mendoza, quien recientemente ha compartido detalles sobre el origen de este personaje. Según adelanta La Radio Canaria, Mendoza ha rememorado el proceso que llevó a la creación de una de las representaciones más queridas de la fiesta chicharrera.
La génesis de La Lecherita se remonta a un acto de homenaje personal que, con el tiempo, se transformaría en un símbolo compartido por generaciones. Laura Mendoza, a la edad de 25 años, decidió dar vida a este personaje con una clara intención: honrar la figura de las mujeres que, en su infancia, llevaban leche fresca a domicilio, incluyendo a su propia madre. Esta decisión, tomada en vísperas de Carnaval, marcó el inicio de una trayectoria de 42 años ligada a la celebración.
Al día siguiente de concebir la idea, Mendoza se dirigió al mercado Nuestra Señora de África, en Santa Cruz de Tenerife, donde adquirió los elementos distintivos que aún hoy la acompañan: una cesta y dos recipientes para la leche. Estos objetos, cargados de valor sentimental, han sido testigos de innumerables ediciones del Carnaval, consolidando la conexión entre el personaje, su creadora y el público. La propia Radio Canaria ha subrayado la perdurabilidad de esta figura, destacando su papel en mantener viva la memoria de aquellas lecheras.
La Lecherita, más allá de su indumentaria, representa una forma de entender el Carnaval que va más allá del espectáculo. Es un vínculo con el pasado, una expresión de identidad local y un recordatorio de la importancia de las tradiciones orales y los oficios populares. La emoción que Laura Mendoza transmite al hablar de su personaje y de los objetos que lo componen subraya cómo el Carnaval puede ser un vehículo para la historia, la cercanía humana y la preservación de un legado cultural. Su figura se erige así como un testimonio de que la fiesta es también un espacio para la emoción y la memoria compartida.