
El Festival de Cine de Las Palmas consolida su sección Canarias Cinema como referente del sector audiovisual
La vigesimoquinta edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria reafirma la vitalidad del sector audiovisual regional con una selección de 18 títulos en su sección Canarias Cinema que exploran la identidad y memoria de las islas.
La vigesimoquinta edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria ha consolidado su sección Canarias Cinema como un termómetro esencial para medir la vitalidad de la industria audiovisual del archipiélago. Tal y como recoge la organización del certamen, esta convocatoria contará con 18 títulos —repartidos en cuatro largometrajes y catorce piezas de corta duración— que exploran la identidad, el entorno geográfico y la memoria colectiva de las islas.
El análisis de la programación revela una tendencia clara: la maduración de una generación de cineastas que ha crecido al amparo de este festival. Entre las propuestas de largo formato destaca La lucha, dirigida por José Ángel Alayón, quien vuelve a explorar la relación entre el individuo y el paisaje majorero. Por su parte, Arima León presenta su debut en el largometraje abordando la temática LGTBI en la España de los años sesenta, mientras que la producción Krakatoa, de Carlos Casas, cuenta con el respaldo de la firma local La Banda Negra. Completa este bloque Por qué no escribo nada, un documental sobre Carmen Laforet que cuenta con la participación de la productora Imaco 89.
Más allá de los largometrajes, el bloque de cortometrajes se erige como el espacio de mayor experimentación. La selección incluye trabajos de autores recurrentes en el festival, como Marta Torrecilla, Fátima Luzardo, Fernando Alcántara, Octavio Guerra, David Delgado San Ginés, Jesús F. Cruz, Cayetana H. Cuyás, Nayra Sanz Fuentes, Carla Valdés y el dúo formado por Marco Arrocha y Busky Curbelo. La nómina de realizadores se completa con las aportaciones de Yon Bengoechea, Lucía Grimaldi, el tándem compuesto por Paula C. Ventura y Javi Armas —quienes abordan las consecuencias de la erupción volcánica en La Palma— y la cineasta Marta Fuenar.
Este despliegue no es baladí en el contexto actual del cine español. La descentralización de la producción cinematográfica, apoyada por incentivos fiscales y una mayor visibilidad en circuitos internacionales, ha permitido que el cine canario deje de ser una excepción para convertirse en un ecosistema con voz propia. La apuesta del festival grancanario por este catálogo no solo ofrece una plataforma de exhibición, sino que actúa como un catalizador para la profesionalización del sector, permitiendo que narrativas locales alcancen una proyección global mediante la hibridación de géneros y la recuperación de la memoria histórica.