Las Chumberas: 17 años de bloqueo y precariedad en la reposición de viviendas

Las Chumberas: 17 años de bloqueo y precariedad en la reposición de viviendas

Recurso: El Día

La crisis habitacional en Las Chumberas se prolonga tras 17 años de espera, marcada por nuevos retrasos técnicos en la entrega de viviendas y la incertidumbre financiera que afecta a cientos de familias.

La crisis habitacional en el barrio lagunero de Las Chumberas ha alcanzado un punto de inflexión que trasciende la mera gestión urbanística, convirtiéndose en un símbolo de la precariedad administrativa y el desgaste social. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre la situación de esta urbanización, el proceso de reposición de viviendas, que se prolonga ya durante 17 años, se enfrenta a nuevos obstáculos técnicos y financieros que mantienen a cientos de familias en un estado de incertidumbre permanente.

El origen de esta problemática se remonta a 2009, cuando los primeros indicios de aluminosis —una patología que compromete la integridad estructural del hormigón— obligaron a intervenir en el bloque 15. Desde entonces, el diagnóstico técnico ha confirmado que el 70 % de las 42 edificaciones originales, que albergaban cerca de 700 viviendas y 80 locales, presentan deficiencias estructurales graves. La gestión de este deterioro ha derivado en una compleja red de desalojos, apuntalamientos y demoliciones que, lejos de concluir, se ha visto ralentizada por la falta de una hoja de ruta institucional unificada.

A pesar de que la primera fase de reconstrucción, que contempla 197 nuevas viviendas, se encuentra en una etapa avanzada, la entrega de las llaves sigue bloqueada. La carencia de un sistema de drenaje adecuado para aguas pluviales ha forzado al Ayuntamiento de La Laguna a licitar una obra complementaria por un importe de 172.660 euros, con un plazo de ejecución de cuatro meses. Este contratiempo técnico se suma a la desazón de los residentes, quienes conviven en un entorno fragmentado donde la vida cotidiana se desarrolla entre bloques rehabilitados y estructuras tapiadas, generando problemas de seguridad y un evidente sentimiento de abandono.

El impacto económico sobre los afectados es otro de los pilares de este conflicto. En un mercado inmobiliario canario donde el precio del alquiler ha experimentado un incremento interanual del 7,3 %, situándose en una media de 15,70 euros por metro cuadrado, las ayudas públicas de 600 euros gestionadas por la empresa municipal Muvisa resultan insuficientes para cubrir los costes de mercado. Esta brecha financiera, sumada a la incertidumbre sobre la financiación de la Fase II del proyecto, ha llevado a la Comisión de Seguimiento de la Aluminosis a denunciar una falta de compromiso real por parte de las administraciones implicadas: el Estado, el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y el propio consistorio.

Mientras el Ejecutivo local defiende haber adelantado seis millones de euros para evitar la paralización de los trabajos y subraya que la actuación cuenta con un horizonte de finalización ampliado hasta octubre de 2027, la realidad vecinal es de agotamiento. La falta de una reunión interadministrativa que garantice la viabilidad económica de las fases pendientes mantiene al barrio en una suerte de limbo. Para los residentes, la reconstrucción de Las Chumberas no es solo una cuestión de ladrillos y normativas, sino una carrera contra el tiempo en la que, tras casi dos décadas de espera, la prioridad sigue siendo recuperar la estabilidad perdida y el derecho a un hogar definitivo.