
Ocho años de LaNave: el "coworking" de la nostalgia en Santa Úrsula
LaNave, el referente de antigüedades y vintage en Santa Úrsula, celebra ocho años consolidándose como un espacio de "coworking" para vendedores y un catalizador de nostalgia con su variada oferta y eventos mensuales.
El fenómeno de la comercialización de la nostalgia y el valor de lo pretérito encuentra un claro exponente en LaNave, un establecimiento situado en Santa Úrsula que, según una reciente información, ha cumplido ocho años de trayectoria. Este espacio se ha erigido como un punto de referencia para la adquisición de artículos vintage y antigüedades, ofreciendo una amplia gama de productos que van desde mobiliario diverso y cámaras fotográficas analógicas hasta equipos de sonido, postales, fotografías históricas, objetos de videojuegos, máquinas de escribir, elementos decorativos, indumentaria, calzado, utensilios de laboratorio y joyería.
La iniciativa, impulsada por Abel Estévez de León, Jorge Sosa Campos y Eric L’Hostis, surge de una experiencia previa en el comercio ambulante. Su modelo de negocio se distingue por permitir a vendedores depositar sus productos en puestos gestionados por los socios, quienes también adquieren piezas individuales y operan bajo un sistema de consigna. Esta estructura ha sido descrita por uno de sus fundadores como una forma de "coworking", que optimiza la oferta y la diversidad de los artículos disponibles.
La clientela de LaNave es heterogénea, abarcando desde turistas hasta visitantes asiduos que acuden varias veces al mes, incluyendo un segmento joven atraído por la estética retro. Además de su horario regular de miércoles a sábado, el establecimiento organiza cada segundo domingo de mes un evento denominado 'El desembalaje'. Esta cita, que en marzo se celebrará el día 8, transforma el exterior del local en un mercadillo donde se exponen novedades y se aplican descuentos, atrayendo a público incluso de otras islas.
La propuesta de LaNave trasciende la mera transacción de objetos para conectar con la dimensión emocional del consumidor. Un ejemplo de ello lo relata Jorge Sosa Campos, quien describe cómo facilitaron a un cliente de Gran Canaria la posibilidad de volver a visualizar diapositivas en formato Super 8, un proyector que le permitió recuperar imágenes de gran valor personal. Este tipo de experiencias subraya cómo lo antiguo no solo está en boga, sino que también satisface una necesidad de reconexión con el pasado. Aunque LaNave no realiza reparaciones in situ, facilita contactos para la restauración de equipos electrónicos obsoletos, como reproductores de música, televisores o vídeos VHS, y especifica claramente el estado funcional de cada artículo en venta.
Dentro de este ecosistema, destaca la presencia de 'Nostalgia eterna', un rincón especializado en videojuegos, consolas y tecnología de los años noventa y principios de los dos mil, gestionado por Eduardo Palancares. Este vendedor, recientemente trasladado desde Santa Cruz de Tenerife, percibe LaNave como una "eBay física", un espacio donde el coleccionismo de videojuegos prospera y donde los clientes buscan no solo un objeto, sino la evocación de recuerdos y sensaciones pasadas. Palancares mismo confiesa la profunda emoción que le produce el sonido de inicio de una consola PlayStation 2, vinculándolo a momentos compartidos con su familia.
En definitiva, LaNave se posiciona como un catalizador de memorias, un lugar donde la adquisición de un objeto vintage se convierte en la compra de una experiencia, de un fragmento de un pasado que, para muchos, representa una época mejor.