
La Tejita se consolida como la playa de arena natural más extensa de Tenerife
La playa de La Tejita se consolida como el arenal natural más extenso de Tenerife, destacando por su valor ecológico junto a la Reserva Natural de Montaña Roja y su equilibrio entre la conservación ambiental y el uso recreativo.
Tal y como recoge la información difundida recientemente sobre el litoral de Granadilla de Abona, la playa de La Tejita se consolida como el enclave de arena natural más extenso de Tenerife. Este punto geográfico, situado en el sector meridional de la isla y colindante con la Reserva Natural Especial de Montaña Roja, representa un caso de estudio sobre la gestión de espacios costeros que conservan su carácter agreste frente a la presión urbanística habitual en otros puntos del archipiélago.
La relevancia de este arenal, que se extiende a lo largo de más de un kilómetro, radica en su singularidad paisajística, dominada por la presencia del cono volcánico de Montaña Roja —una formación geológica que alcanza los 170 metros de altitud—. Esta proximidad a un área protegida ha condicionado históricamente su desarrollo, limitando las infraestructuras a servicios esenciales como la gestión de residuos, el mantenimiento de la superficie, el arrendamiento de equipamiento de playa y la conectividad mediante el transporte público interurbano.
Desde una perspectiva logística, la zona presenta desafíos de accesibilidad, ya que la normativa de protección del entorno impide el tráfico rodado hasta la línea de costa. Los usuarios deben estacionar sus vehículos en las inmediaciones de la vía que conecta El Médano con Los Abrigos, completando el trayecto a pie a través de senderos habilitados. Cabe señalar que, a pesar de su valor natural, la infraestructura actual carece de adaptaciones para personas con movilidad reducida, una carencia que pone de relieve la tensión entre la preservación del entorno y la universalidad del acceso a los espacios públicos.
La dinámica meteorológica del lugar, caracterizada por una presencia constante de viento, define tanto su perfil de usuario como su uso recreativo. Si bien esta condición climática puede limitar el confort para el baño convencional, convierte a este enclave en un punto estratégico para la práctica de deportes náuticos como el surf, el kitesurf o el windsurf. Asimismo, el sector más próximo al macizo volcánico ha consolidado una tradición de uso nudista, ofreciendo un grado de privacidad que diferencia a este tramo del resto de la playa. La Tejita, por tanto, se mantiene como un ejemplo de equilibrio precario entre la explotación turística y la salvaguarda de un ecosistema que, por su ubicación y morfología, se desmarca de los modelos de playa urbana predominantes en la isla.