
La Orotava busca redefinir su modelo turístico ante la saturación y la falta de plazas alojativas tradicionales
El II Plan Estratégico de Turismo de La Orotava propone descentralizar el modelo actual y diversificar la economía local para frenar la saturación turística, la gentrificación y la excesiva dependencia de las excursiones al Teide.
La Orotava se encuentra ante una encrucijada en su modelo de gestión turística, una realidad que ha quedado patente tras la presentación del II Plan Estratégico de Turismo del municipio. Según recoge el documento, elaborado por la Universidad Europea de Canarias y la Universidad de La Laguna bajo el impulso de Turismo de Tenerife, la localidad tinerfeña debe trascender su tradicional dependencia de las excursiones hacia el Parque Nacional del Teide para consolidar un tejido económico más equilibrado y menos vulnerable.
El análisis, que actualiza la hoja de ruta iniciada en 2019, pone de manifiesto una paradoja estadística: a pesar de haber recibido 1,2 millones de visitantes en 2024 —lo que representa casi el 16% del flujo total de la isla—, el municipio presenta una oferta alojativa convencional muy limitada, con apenas 104 plazas, frente a las 1.688 plazas integradas en viviendas vacacionales. Esta desproporción, sumada a la proliferación de pisos turísticos en el casco histórico, ha derivado en fenómenos de gentrificación y un notable retraso en los procesos de rehabilitación del patrimonio edificado.
Desde una perspectiva técnica, el estudio subraya que la marca Cittaslow, a la que el municipio se adhirió en 2018, no está logrando trasladar sus principios de calidad de vida y sostenibilidad a la cotidianidad de los residentes. La brecha entre la certificación internacional y la experiencia real de los vecinos se traduce en quejas recurrentes sobre la contaminación acústica, la congestión del tráfico y la saturación de puntos de interés específicos, como la Casa de los Balcones.
Para revertir esta situación, los expertos proponen una estrategia de descentralización que fomente la movilidad sostenible, mediante el uso de vehículos eléctricos y la creación de nuevas rutas peatonales. Asimismo, el plan vincula la viabilidad del sector con la resolución de problemas estructurales de mayor calado, como la emergencia hídrica y la presión sobre los recursos energéticos. La propuesta académica sugiere que la solución pasa por integrar circuitos agroecológicos y una gestión eficiente de los bancales, buscando que el turismo actúe como un motor de redistribución de renta y no como un agente de erosión social.
En última instancia, el informe advierte que la supervivencia del modelo orotavense depende de su capacidad para armonizar la actividad económica con el bienestar de su población. La transición hacia un turismo que integre políticas de empleo y diversificación sectorial se presenta, por tanto, no solo como una recomendación técnica, sino como una necesidad imperativa para evitar la degradación de un entorno que, pese a su indudable valor patrimonial, aún carece de un posicionamiento estratégico eficaz frente a otros municipios del entorno.