
La Orotava, escaparate del arte joven.
La 26ª Feria de Arte Joven de La Orotava convierte sus calles en una vibrante galería al aire libre, exhibiendo el talento de artistas emergentes y ofreciendo actividades interactivas para todas las edades.
Andrea Estévez está concentrada, pincel en mano, pintando a una muchacha que mira la cúpula de la Iglesia de la Concepción, un símbolo del municipio. Delante de ella, una mesa donde expone algunas de sus obras. Ilustraciones, marcapáginas y abanicos que tienen un tema en común: la recuperación de la cultura canaria. "Se está perdiendo lo nuestro", afirma Estévez, que lleva más de siete años dedicada al arte.
Estévez es una de los muchos artistas jóvenes que han mostrado sus obras esta mañana en la Feria de Arte Joven, en la Calle de La Orotava. Una cita que no se pueden perder estos artesanos, músicos, grafiteros y dibujantes de toda la isla, que con su arte transforman las calles de la ciudad en una verdadera galería al aire libre. Por vigesimosexto año, las calles de la Villa de La Orotava se han convertido en un escaparate abierto al arte emergente, donde la pintura, la música y el teatro se unen para crear un ambiente lleno de creatividad e inspiración.
Jóvenes de todo Tenerife exponen su arte en el centro de la Villa, lo que les da la oportunidad de mostrar su trabajo en la galería más grande y visitada de Canarias. En el recorrido que va desde el Auditorio Teobaldo Power hasta el Ayuntamiento, familias y amantes del arte pasean por la Feria, disfrutando de las temperaturas suaves y el día soleado de un domingo de otoño.
Con solo tres años, el pequeño Román disfruta de una tradición que su familia mantiene desde la primera edición de la Feria. "Venimos todos los años", dice su madre segundos antes de que el niño entre corriendo en la carpa del taller gastronómico de Lis Peña. Allí, Peña le recibe con una sonrisa. Por ahora es el único que se ha animado a entrar, pero durante la mañana muchos más niños se pondrán el gorro y el delantal para convertirse en pequeños chefs.
Pero la propuesta de Lis Peña para los que se animen es muy sencilla. Los que acudan a su taller deberán montar un "pinchito" con una oblea de hojaldre, una pasta de gofio y plátano, un trozo de uva y unas chispitas de chocolate. Al terminar, Román se come la uva y se chupa el chocolate de los dedos.
Pero cocinar es solo una de las muchas actividades que la Feria tiene preparadas para divertir a los más pequeños. A lo largo del recorrido, los niños también pueden crear sus propios marcapáginas con flores secas, hacer cuadros con papel maché y pintura, decorar gorras o pintar figuras del Belén. Los visitantes pueden incluso conocer al dragón Fújur, de La Historia Interminable, que, junto a Atreyu y la Emperatriz Infantil, abre la boca, se mueve y hasta tose a la gente que pasa.
La Feria se caracteriza por su idea de arte vivo, que no es estático, sino que cobra vida en la calle. Alejandro Hernández intenta esculpir el rostro de su madre en un trozo de arcilla, en una calle que, precisamente, lleva el nombre del escultor que nació y creció en ese mismo lugar: Fernando Estévez. Graduado en Bellas Artes y mientras prepara su tesis doctoral, Hernández encuentra tiempo para venir a la Feria.
En apenas media hora ya ha esculpido la cara de su madre, que se sienta frente a él, apoyándole en el que es su sueño desde que era muy pequeño, antes de saber leer. "Primero quise ser conductor de camiones, pero a los 5 años cambié a escultor, y aquí sigo", cuenta Hernández, que, aunque habla con la gente que se acerca, no deja de concentrarse en su obra ni un momento.
Laura Domínguez lleva ocho años dedicándose a la ilustración, aunque solo tres mostrándolo al público. La joven, especializada en la pintura con acuarelas, celebra que haya iniciativas como la del Ayuntamiento de La Orotava. "Necesitamos que existan este tipo de lugares donde podamos mostrar nuestro trabajo, lo que hacemos no es industrial y es único", afirma Domínguez.
Entre sus obras hay ilustraciones que nos transportan a un mundo de fantasía, pero también otras que muestran la naturaleza de Canarias, como el Teide o el Lagarto Gigante de El Hierro, con colores vivos y un estilo figurativo. "Ya tenemos bastante realidad, quería que esta obra llamara la atención y por eso elegí este estilo", explica.