
La Orotava nombra Villero de Honor a título póstumo a César Hernández Martínez
El Ayuntamiento de La Orotava ha concedido el título de Villero de Honor a título póstumo a César Hernández Martínez en reconocimiento a su labor fundamental en la profesionalización y estructuración de la romería en honor a San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza.
La reciente decisión del Ayuntamiento de La Orotava de otorgar el título de Villero de Honor a título póstumo a César Hernández Martínez, tal y como ha trascendido tras el acto institucional celebrado en el Salón de Plenos, no solo constituye un homenaje a una figura histórica, sino que pone en valor la arquitectura organizativa que sostiene una de las manifestaciones etnográficas más relevantes de Canarias. Este reconocimiento, aprobado por unanimidad de la Corporación municipal, coincide con la conmemoración del 90 aniversario de la romería en honor a San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, un evento que trasciende lo festivo para consolidarse como un pilar de la identidad local.
El análisis de la trayectoria de Hernández Martínez revela cómo la gestión privada, a través de la Sociedad Liceo de Taoro, fue determinante para profesionalizar y dotar de estructura a una celebración que, a mediados de la década de los treinta, carecía de orden. Bajo su presidencia en la citada entidad, se implementaron normativas que hoy definen la estética y el protocolo del desfile, tales como la obligatoriedad del traje tradicional, la ornamentación de las carretas con motivos agrícolas y el engalanamiento de las caballerías. Estas directrices, establecidas en 1936 tras la obtención de los permisos municipales, han perdurado hasta la actualidad, garantizando la continuidad de un modelo de gestión colaborativa entre el Liceo y el Consistorio.
Más allá de su faceta como impulsor de las tradiciones, el perfil de Hernández Martínez —quien falleció en 1999 a los 90 años— destaca por un marcado carácter humanista. Su labor en La Orotava abarcó ámbitos diversos: desde la fundación de la asamblea local de Cruz Roja y la promoción de la procesión del Silencio, hasta su contribución al desarrollo cultural mediante la creación del Cine Orotava en 1957 y su participación en el Patronato Municipal de Música. Su vinculación con el tejido asociativo, que incluyó la cofundación de la Agrupación de Pulso y Púa Los Kiawels, subraya la importancia de las élites locales en la dinamización social de la época.
El acto de distinción, presidido por el alcalde Francisco Linares, contó con la intervención de familiares directos, entre ellos su hijo César Hernández García y su nieto Juan Francisco Hernández Reverón, quienes agradecieron la iniciativa impulsada por el Grupo Filatélico, Numismático y del Coleccionismo Las Pintaderas. Este reconocimiento oficial cierra un ciclo de puesta en valor de una figura que, desde su llegada desde La Laguna, integró su formación odontológica y su inquietud cultural en el progreso cotidiano de la Villa, dejando un legado que, nueve décadas después, sigue siendo el eje vertebrador de las Fiestas Patronales del municipio.