
Enrique Hernández Báez presenta "Décimas con segundas", un libro que celebra la poesía de diez versos.
El farmacéutico jubilado Enrique Hernández Báez presentará su libro "Décimas con segundas", una colección de más de 300 composiciones poéticas en décimas que abordan temas como el humor, el amor y el desamor, el 26 de noviembre en La Orotava.
Lo que me gusta de la décima es que suena muy bien. Con solo diez versos, puedes decir muchas cosas, dar forma a tus ideas y suena muy agradable. Y eso que es complicada, con rimas y métricas muy estrictas, pero eso mismo la hace más interesante.
Así explica Enrique Hernández Báez (La Orotava, 1959) por qué le gusta escribir, algo que dice que le llegó tarde, y el origen de su libro "Décimas con segundas", que presentará el 26 de noviembre a las 19:00 en el salón de plenos del Ayuntamiento de La Orotava.
Enrique Hernández Báez, licenciado en Farmacia por la Universidad de La Laguna en 1982, aunque nunca ejerció, empezó a trabajar en 1985 en CajaCanarias. Entre 1991 y 2013, hasta que se prejubiló, fue director de varias sucursales.
"Desde joven me gustaba leer", cuenta a DIARIO DE AVISOS, "y quizás ahí se fue gestando la idea de escribir, pero nunca antes, hasta hace unos siete u ocho años, me puse a escribir de forma habitual. Había escrito algo, pero sin mucha ambición".
Como se cuenta en la biografía de "Décimas con segundas", su primer contacto directo con la décima fue en 2017, casi por juego. Empezó a usar esta forma poética para comentar el día a día y las anécdotas de los grupos de senderismo a los que pertenece.
Hace dos años, a iniciativa de Miguel Ángel Morales Mora, un maestro de La Gomera afincado en Candelaria, se unió a un grupo de WhatsApp donde los miembros comparten creaciones poéticas en décimas. "Y así, junto a Miguel, Ana María Noda Felipe, otra poeta de La Gomera, y otros compañeros", se lee en la reseña, "empecé a escribir casi a diario".
"Fui juntando poema tras poema hasta que sentí que tenía material suficiente para publicar un libro, solo para que la gente supiera lo que escribo", explica el autor. Señala que el libro incluye más de 300 décimas, y otras tantas se quedaron fuera.
"Normalmente, cuando termino una décima, no la vuelvo a tocar porque creo que está bien pulida", argumenta. "Aunque a veces, al releerla, pienso que podría haberla escrito de otra manera y la cambio. Pero lo principal al publicar este libro, además de elegir cuáles incluir, ha sido ordenarlas para que tengan un hilo conductor y no queden sueltas".
Esa estructura que da orden y continuidad a "Décimas con segundas" se basa en temas como el humor, el amor (y la amistad) y el desamor. "Luego hay un capítulo que he llamado 'glosas'", apunta el autor, "que consiste en elegir un poema corto, mío o de otro autor, y escribir cuatro décimas de forma que el último verso sea el de ese poema corto que he elegido".
Finalmente, "Décimas con segundas" tiene un apartado, como un cajón desastre, para las décimas que no encajan en los temas anteriores, como cuestiones sociales o medioambientales, entre otras. "Algunas décimas tratan temas de actualidad, cosas que me inspiran a escribir, pero la mayoría son atemporales: pueden decirte lo mismo hoy que dentro de 50 años".