
Las Noches del Patrimonio consolidan a La Laguna como referente en la gestión de cascos históricos
La novena edición de Las Noches del Patrimonio en San Cristóbal de La Laguna concluyó con éxito, consolidando un modelo de gestión que integra la dinamización cultural con la preservación del legado histórico de la ciudad.
La reciente clausura de la novena edición de Las Noches del Patrimonio en San Cristóbal de La Laguna marca un punto de inflexión en la gestión de los cascos históricos en Canarias, tal y como recoge la información difundida sobre el cierre de este ciclo cultural. Más allá de la celebración, el evento ha servido para testar la viabilidad de un modelo de dinamización que busca trascender la mera contemplación turística para convertir el legado arquitectónico en un motor de cohesión social.
La ampliación del formato a dos jornadas —los pasados 18 y 19 de septiembre— no ha sido un cambio menor, sino una apuesta estratégica por diversificar la oferta y permitir una mayor afluencia de público. Esta edición ha destacado por la apertura excepcional de inmuebles habitualmente restringidos al acceso público, una medida que, junto a las rutas interpretativas y las intervenciones de danza contemporánea y artes escénicas bajo el paraguas de Escena Patrimonio, ha permitido una lectura poliédrica del trazado urbano.
Desde la perspectiva institucional, el alcalde Luis Yeray Gutiérrez ha subrayado la importancia de este programa como herramienta pedagógica. El objetivo es doble: por un lado, sensibilizar a la ciudadanía sobre la responsabilidad que conlleva la distinción de la UNESCO —que reconoce a La Laguna como la única ciudad Patrimonio Mundial del archipiélago— y, por otro, visibilizar el trabajo técnico de conservación que se ejecuta de forma silenciosa durante el resto del año.
El éxito de esta convocatoria, que ha integrado la creación artística contemporánea con la memoria de los edificios, refuerza la posición de La Laguna dentro del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España. La inclusión de nuevos puntos de observación y recorridos que enfatizan la volumetría del conjunto histórico ha permitido a los asistentes comprender la estructura urbana no como un escenario estático, sino como un organismo vivo. Este enfoque resulta fundamental en un contexto donde la gestión del patrimonio debe equilibrar la preservación de la identidad local con las exigencias de una sociedad que demanda una participación activa en la cultura.