
La Casona Estévanez-Borges: debate entre cultura y fotografía
Una iniciativa ciudadana se opone a la propuesta del Cabildo de Tenerife de convertir la Casona Estévanez-Borges en un anexo fotográfico, defendiendo su uso como espacio literario y casa museo de escritores.
La Casona Estévanez-Borges de La Laguna, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) desde 2014 en la categoría de Sitio Histórico, se encuentra en el centro de un debate sobre su futuro uso. Según ha trascendido a través de la revista digital Trasdemar, una iniciativa ciudadana ha recogido más de un centenar de adhesiones para que el inmueble se destine a un espacio de literatura y casa museo de escritores, en contra de la propuesta del Cabildo de Tenerife.
El Cabildo, actual propietario, ha anunciado, por medio del consejero de Cultura José Carlos Acha, su intención de convertir la casona en una instalación anexa al Centro de Fotografía Isla de Tenerife. Esta decisión ha generado la oposición de un amplio sector cultural, que considera que el destino propuesto no se alinea con el simbolismo histórico del edificio. Samir Delgado, coordinador de Trasdemar, ha manifestado la disconformidad con esta orientación, recordando que en un mandato anterior el propio Cabildo aprobó un uso para actividades literarias, culturales y de defensa de la identidad canaria.
Construida alrededor de 1735 por la familia Meade, la Casona Estévanez-Borges ha sido históricamente un punto de encuentro para intelectuales, políticos y artistas. Personalidades como Sabino Berthelot, Blasco Ibáñez y Leopoldo O’Donnell transitaron por sus estancias. El edificio también fue un epicentro para el Romanticismo lagunero, albergando la actividad de los hermanos Estévanez Murphy: Nicolás, ministro de la I República; Patricio, intelectual y periodista; y Diego. Además, el artista Francisco Borges Salas tuvo allí su taller. Este legado histórico y artístico es el fundamento de la demanda para un uso cultural y literario.
Entre las más de cien personas y entidades que han respaldado la iniciativa de Trasdemar, se encuentran figuras destacadas del ámbito cultural canario y nacional. La lista incluye a los Premios Canarias de Literatura Cecilia Domínguez, Elsa López y Juan-Manuel García Ramos, así como a Gonzalo González, Premio Canarias de Bellas Artes. También figuran el poeta Virgilio López Lemus, Premio Nacional de Literatura de Cuba; Ibon Arbaiza, director de la Fundación Blas de Otero; y Antonio Rodríguez Almanza, director de la Casa Museo Zenobia y Juan Ramón Jiménez. El crítico de arte Celestino Celso Hernández, director del Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl, y el fotógrafo Carlos A. Schwartz también se han sumado. Instituciones como el Ateneo de La Laguna, el Centro de la Cultura Popular Canaria y la Asociación de Periodistas de Santa Cruz de Tenerife, junto a varios miembros de la familia Estévanez-Borges, refuerzan el carácter plural de la protesta.
Samir Delgado ha señalado que, desde la adquisición del inmueble por el Cabildo en 2007 a la familia Estévanez-Borges, la institución no ha logrado materializar la apertura de la casona con el propósito de poner en valor su legado familiar, literario y artístico. La propuesta actual del consejero, según Delgado, no solo se desvía de este deseo original, sino que también contradice el acuerdo previamente adoptado por la corporación insular.