
La Laguna formaliza el contrato para redactar su nuevo Plan General de Ordenación
El Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna ha formalizado el contrato para redactar su nuevo Plan General de Ordenación, iniciando un proceso de 45 meses para actualizar el urbanismo municipal bajo criterios de sostenibilidad y participación ciudadana.
La actualización del planeamiento urbanístico de San Cristóbal de La Laguna ha dejado de ser una aspiración política para convertirse en una realidad administrativa. Según ha comunicado el Ayuntamiento, la Gerencia de Urbanismo ha formalizado el contrato para la redacción del nuevo Plan General de Ordenación (PGO), una vez superado el periodo de exposición pública sin que se registraran impugnaciones al acuerdo de adjudicación que el Consejo Rector del organismo autónomo ratificó el pasado 10 de marzo.
Este movimiento administrativo pone fin a dos décadas de vigencia de un documento que, a juicio de los expertos, ha quedado desfasado frente a las exigencias actuales en materia de sostenibilidad, gestión de vivienda y resiliencia climática. La adjudicación ha recaído en la unión temporal de empresas (UTE) formada por Urbanfix SL, Ingeniería Técnica Canarias SA y Padrón & Cabrera Asesores Urbanistas, por un importe de 1.243.159,74 euros —excluyendo impuestos— y un horizonte temporal de 45 meses para su ejecución.
El alcalde, Luis Yeray Gutiérrez, ha enmarcado esta hoja de ruta en la Agenda Urbana Local, subrayando que el nuevo PGO no solo debe servir para ordenar el territorio, sino para alinear el municipio con los estándares estatales de planificación estratégica. Por su parte, el concejal de Ordenación del Territorio, Adolfo Cordobés, ha detallado que la metodología de trabajo se ajustará a la Ley del Suelo de Canarias, dividiendo el proceso en dos bloques coordinados. El primero, que arrancará este mismo año, se centrará en la ordenación estructural —definición de sistemas generales, clasificación del suelo y criterios ambientales—, mientras que el segundo, previsto para 2029, abordará la ordenación pormenorizada, incluyendo el detalle de usos, parámetros edificatorios y unidades de actuación.
La complejidad técnica del proyecto ha obligado a la conformación de un equipo multidisciplinar que integra perfiles que van desde la ingeniería de caminos y la aeronáutica hasta el derecho urbanístico, la economía y la gestión de sistemas de información geográfica. Este enfoque busca garantizar una visión transversal del territorio, un aspecto crítico para un municipio que debe equilibrar la protección de su patrimonio histórico con las necesidades de cohesión territorial y movilidad moderna.
Más allá de la vertiente técnica, el equipo de gobierno ha insistido en que el éxito de este nuevo planeamiento dependerá de su capacidad para integrar la participación ciudadana. El proceso contempla diversas fases de consulta pública y sectorial, con el objetivo de que tanto los vecinos a título individual como las organizaciones sociales puedan intervenir en la definición del modelo de ciudad. La formalización de este contrato supone, en última instancia, el pistoletazo de salida para un proceso que, por su envergadura y repercusión, determinará la configuración urbana de La Laguna durante las próximas décadas.