
Polémica en La Laguna por la exclusión de la Sinfónica de Tenerife de las Fiestas del Cristo
La exclusión de la Orquesta Sinfónica de Tenerife de las Fiestas del Santísimo Cristo por parte del Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna ha provocado una fuerte controversia política, al cuestionar el Partido Popular la sustitución de esta institución por una formación municipal y el consiguiente incremento del gasto público.
La decisión del equipo de gobierno del Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna de excluir a la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST) del programa de las Fiestas del Santísimo Cristo ha generado una notable fricción política en el municipio. Tal y como recoge la información difundida por el Partido Popular local, esta medida interrumpe una trayectoria ininterrumpida de actuaciones que se remontaba al año 2003, alterando una de las citas culturales más consolidadas del calendario festivo lagunero.
El portavoz del grupo municipal popular, Juan Antonio Molina, ha cuestionado la idoneidad de este cambio, argumentando que la sustitución de la OST por la Orquesta Sinfónica de La Laguna —una formación de reciente creación impulsada por el propio consistorio— carece de justificación técnica y cultural. Desde la perspectiva del PP, la medida no solo supone el desplazamiento de una institución con trayectoria internacional, sino que conlleva una alteración en la estructura de financiación de los festejos. Según el análisis de los populares, la participación de la OST estaba respaldada por fondos del Cabildo de Tenerife, mientras que la nueva propuesta musical recaerá directamente sobre las arcas municipales, incrementando así el gasto público local.
El debate trasciende la mera programación musical y se instala en la gestión de la identidad cultural del municipio. Mientras que el gobierno local apuesta por potenciar su propia iniciativa, la oposición sostiene que la convivencia de ambos proyectos habría sido la solución más equilibrada. Para el PP, la elección de prescindir de la orquesta insular en favor de la municipal es un error de estrategia política que contrapone innecesariamente la tradición con la innovación.
Ante este escenario, el grupo popular ha instado al ejecutivo local a rectificar su postura, apelando a la necesidad de mantener el legado histórico de las fiestas sin que ello suponga un menoscabo para las nuevas propuestas artísticas. La controversia pone de manifiesto la tensión habitual en la gestión cultural pública, donde la búsqueda de un sello propio por parte de las administraciones locales a menudo colisiona con el mantenimiento de eventos consolidados que cuentan con el respaldo institucional de otras administraciones supramunicipales.