
La Laguna aprueba el nuevo plan contra el ruido para reducir la contaminación acústica urbana
San Cristóbal de La Laguna ha iniciado el periodo de exposición pública de su nuevo Plan de Acción contra el Ruido, que busca mitigar la contaminación acústica derivada principalmente del tráfico rodado tras registrar una mejora general en los niveles de decibelios respecto a 2015.
La gestión del ruido urbano en San Cristóbal de La Laguna encara una fase decisiva tras la aprobación inicial del nuevo Plan de Acción contra el Ruido (PAR), un documento que, según ha trascendido recientemente, busca mitigar el impacto acústico derivado principalmente de la red viaria. Este instrumento de planificación, que toma como base el Mapa Estratégico de Ruido actualizado el pasado mes de abril por la entidad pública Gesplan, se encuentra ahora en un periodo de exposición pública de un mes, durante el cual los ciudadanos podrán interponer alegaciones antes de que el texto adquiera carácter definitivo.
El diagnóstico técnico revela una tendencia positiva en comparación con los registros de 2015, con una disminución generalizada de la población afectada por niveles elevados de decibelios. Los datos reflejan una reducción del 17% en el rango de 60 a 65 dB, del 10,1% entre 65 y 70 dB, del 6,6% entre 70 y 75 dB, y un descenso del 1,7% en los niveles superiores a los 75 dB. No obstante, el análisis subraya una vulnerabilidad persistente durante las horas nocturnas: mientras que el 6,5% de los residentes sufre niveles superiores a los objetivos de calidad acústica durante la jornada completa, esta cifra se eleva al 12% en horario nocturno.
La problemática acústica en el municipio presenta una distribución desigual. Si bien el tráfico rodado —con especial incidencia en las vías TF-5, TF-2 y TF-13— se consolida como el foco principal de contaminación, el estudio también pone el foco en la actividad del Aeropuerto Tenerife Norte, el tranvía y los polígonos industriales. Esta exposición tiene un impacto directo en los equipamientos públicos: el 41,2% de los centros educativos registra afecciones durante el día, una cifra que asciende al 90% en el caso de los centros sanitarios durante la noche.
Ante este escenario, el Ayuntamiento deberá definir en el PAR las intervenciones prioritarias. Entre las propuestas que ya se han puesto sobre la mesa destacan la implementación de pavimentos fonoabsorbentes, la reordenación de la circulación y la creación de zonas de bajas emisiones. Asimismo, el Consistorio contempla la necesidad de establecer alianzas con otras administraciones para acometer proyectos de mayor envergadura, como la insonorización de infraestructuras o el soterramiento de la TF-5 a su paso por el casco urbano.
El procedimiento administrativo actual es claro: si al término del mes de información pública no se registran sugerencias o reclamaciones por parte de la ciudadanía, el plan se considerará adoptado de manera automática. Este paso es fundamental para cumplir con la normativa vigente sobre ruido ambiental, que obliga a los municipios a actualizar periódicamente sus estrategias de mitigación para garantizar el bienestar acústico en los entornos residenciales y de servicios.