
La Fiscalía investiga una agresión grupal a un menor con discapacidad en Granadilla de Abona
La Fiscalía de Menores de Santa Cruz de Tenerife ha abierto diligencias tras la agresión a un menor con discapacidad en Granadilla, un caso que evidencia la falta de protocolos institucionales para abordar la violencia juvenil cuando ocurre fuera del ámbito escolar.
La apertura de diligencias por parte de la Fiscalía de Menores de Santa Cruz de Tenerife, tal y como ha avanzado Europa Press, pone de relieve las dificultades institucionales para abordar la violencia entre jóvenes cuando esta trasciende el ámbito estrictamente académico. El caso, que ha cobrado notoriedad pública tras la difusión de un vídeo en redes sociales, muestra a un grupo de cuatro adolescentes arremetiendo contra un menor con discapacidad en el barrio de San Isidro, en el municipio de Granadilla.
La complejidad del suceso se ve agravada por la falta de un marco de actuación unificado. La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias ha declinado la activación de los protocolos habituales contra el acoso escolar, argumentando que los implicados no comparten centro educativo. Esta laguna administrativa deja en una posición de vulnerabilidad a las víctimas, al no existir un cauce preventivo o de mediación cuando el conflicto ocurre fuera del entorno docente, trasladando la responsabilidad de la respuesta casi exclusivamente al ámbito judicial y policial.
El impacto emocional y social del incidente es profundo. La progenitora de la víctima, quien tuvo conocimiento de los hechos a través de terceros y no por el propio menor, ha tenido que interrumpir su actividad profesional para atender las necesidades de cuidado de su hijo. Actualmente, el joven recibe asistencia psicológica para afrontar las secuelas de una agresión que fue registrada por uno de los atacantes con el fin de su posterior divulgación digital. Este fenómeno, conocido como cyberbullying o violencia exhibicionista, añade una capa de revictimización al exponer la integridad del menor ante una audiencia global, complicando el proceso de recuperación y subrayando la necesidad de una mayor vigilancia sobre el uso de las plataformas digitales por parte de los adolescentes.