
Juan Cruz reivindica la ética de la escucha en su nuevo libro «Inolvidables»
El periodista Juan Cruz Ruiz reflexiona sobre la ética y el oficio de la entrevista en su nuevo libro Inolvidables. La pasión de entrevistar, una obra que reivindica la escucha activa y la curiosidad humanista frente a las dinámicas actuales del periodismo.
La labor periodística, entendida como un ejercicio de indagación constante, encuentra en la trayectoria de Juan Cruz Ruiz un testimonio de coherencia y método. Tal y como recoge la reciente publicación Inolvidables. La pasión de entrevistar (Galaxia Gutenberg, 2026), el autor tinerfeño compila una selección de encuentros que no solo actúan como un archivo de voces fundamentales de la literatura y el pensamiento contemporáneos, sino que también exponen la arquitectura intelectual de quien sostiene el micrófono.
El volumen, que reúne a figuras de la talla de Gabriel García Márquez, Susan Sontag, Jorge Amado o María Zambrano, entre otros, trasciende la mera recopilación de diálogos para convertirse en un tratado sobre la naturaleza de la curiosidad. Para Cruz, la entrevista no es un trámite administrativo, sino un proceso de descubrimiento mutuo donde la preparación técnica —a menudo cifrada en decenas de interrogantes previos— queda supeditada a la intuición y a la capacidad de respuesta del interlocutor. Esta metodología, que el autor define como un acto de «dejarse sentir», prioriza la conexión humana sobre el cuestionario rígido, buscando desvelar facetas que ni siquiera el propio entrevistado había articulado con anterioridad.
El análisis de esta obra permite observar una crítica subyacente al estado actual del periodismo. Cruz advierte sobre una deriva profesional en la que, a su juicio, el reportero ha pasado a ocupar el centro del foco, anteponiendo sus propias opiniones a la función de mediador. Frente a esta tendencia, el autor reivindica el valor de la pregunta como herramienta de conocimiento, recordando que su vocación nació de una visión humanista del oficio, frente a las reticencias de su entorno familiar sobre la precariedad del sector.
En el plano de la memoria personal, el libro rescata momentos de alta intensidad emocional, como el encuentro con Jorge Semprún en la etapa final de su vida, una experiencia que el autor destaca por la vulnerabilidad mostrada por el intelectual. Asimismo, el texto subraya una carencia histórica en la práctica periodística: la invisibilidad de los estratos sociales más desfavorecidos. Cruz sostiene que, en su propia experiencia vital, los sectores empobrecidos han sido tradicionalmente receptores de respuestas impuestas en lugar de sujetos de preguntas, una deuda que el autor manifiesta querer saldar en su interés por dar voz a la realidad de los pobres en la actualidad.
En definitiva, Inolvidables se erige como una bitácora de aprendizaje donde el periodista no se limita a registrar declaraciones, sino que se implica en un diálogo que busca, ante todo, la verdad del otro. La obra se consolida así como una reflexión sobre la ética de la escucha y la responsabilidad de quien, mediante el ejercicio de preguntar, asume la tarea de explicar el mundo.