Carmelo Rivero Ferrera irrumpe en la poesía tras 50 años de silencio.

Carmelo Rivero Ferrera irrumpe en la poesía tras 50 años de silencio.

Recurso: Diario de Avisos

El periodista canario Carmelo Rivero Ferrera, Premio Canarias de Comunicación 2004, irrumpe en el panorama literario con Como miran los mares, su primer poemario publicado en más de medio siglo, revelando una trayectoria poética cultivada en la intimidad.

El periodista canario Carmelo Rivero Ferrera, galardonado con el Premio Canarias de Comunicación en 2004, ha irrumpido en el panorama literario con la publicación de su poemario Como miran los mares. Teoría del redoble de cortejos. La obra, editada por el Centro de la Cultura Popular Canaria y el Cabildo de Tenerife, marca un hito significativo al ser la primera vez que Rivero Ferrera, hermano del también periodista Martín Rivero Ferrera (fallecido en 2023), da a la imprenta versos propios en más de medio siglo, según ha adelantado Diario de Avisos.

La génesis de este volumen es tan singular como su prolongado silencio editorial. El libro se articula en dos secciones diferenciadas: una que recupera poemas escritos en 1995, que se consideraron perdidos durante casi tres décadas antes de su redescubrimiento, y otra, titulada "Belvedere", que agrupa composiciones de reciente factura. Esta dualidad temporal permite un diálogo entre la voz poética del pasado y la del presente del autor, cuyas ilustraciones corren a cargo de Juan Luis Calero.

A pesar de la ausencia de publicaciones, Rivero Ferrera ha mantenido una constante dedicación a la escritura poética desde su infancia. Su primera incursión pública se remonta a los doce años, con un soneto dedicado a Taganana publicado en el periódico La Tarde. Sin embargo, su posterior alejamiento de la edición se debió a una disconformidad con las corrientes poéticas de los años setenta, que percibía como excesivamente oscuras y complejas. Esta postura lo llevó a una suerte de "performance" personal en 1973, cuando, tras ser finalista del Premio Julio Tovar (que ganó Félix Francisco Casanova, a quien admiraba por su transparencia), optó por destruir su propio poemario, reafirmando su compromiso con una lírica más diáfana, aunque no exenta de profundidad.

Para Rivero Ferrera, el periodismo y la literatura representan esferas "antagónicas", casi dos identidades distintas. Mientras que la labor periodística exige claridad y concisión, la creación literaria, especialmente la poética, responde a impulsos diferentes, constituyendo para él una "necesidad existencial" que ha cultivado en la intimidad a lo largo de su vida.

Los temas que atraviesan Como miran los mares reflejan una profunda preocupación existencial y social. El autor aborda la libertad y su pérdida, la amenaza de los extremismos políticos —una inquietud forjada en su experiencia durante los últimos años de la dictadura franquista y su vinculación a la oposición clandestina—, así como la recurrencia de los conflictos bélicos, que se materializan en "Belvedere" a través de una reflexión sobre la guerra en Ucrania y el riesgo de una escalada global, con influencias de autores como T. S. Eliot. A estos se suman la espiritualidad, el amor en sus diversas manifestaciones y una constante introspección sobre la condición humana, las grandes preguntas filosóficas y la búsqueda de la felicidad.

Rivero Ferrera se autodefine, con una mezcla de ironía y sinceridad, como un "poetastantista", un término que utiliza para referirse a aquellos que escriben poesía por una necesidad intrínseca, al margen de los circuitos profesionales o académicos. No se considera parte del "gremio" de poetas, sino un creador que ejerce su vocación de forma privada.

La decisión de publicar ahora, tras décadas de escritura silenciosa, responde a una reflexión sobre el paso del tiempo y la responsabilidad de dar vida a las creaciones. El autor concibe la publicación como una forma de "cerrar el ciclo" de sus obras, evitando lo que denomina un "literaticidio" de textos que, de otro modo, permanecerían condenados al anonimato. Aunque no asegura futuras publicaciones, esta primera incursión pública en más de cincuenta años representa un acto de afirmación de su trayectoria poética.