
Muere a los 95 años el legendario saxofonista de jazz Sonny Rollins
El legendario saxofonista de jazz Sonny Rollins ha fallecido a los 95 años en su residencia de Woodstock, dejando un legado imborrable como uno de los arquitectos fundamentales del saxofón tenor en la historia de la música.
La desaparición de Theodore Walter Rollins, a los 95 años, marca el cierre definitivo de una era dorada en la historia de la música contemporánea. Tal y como ha comunicado su entorno familiar a través de sus canales oficiales, el músico ha fallecido en su residencia de Woodstock, Nueva York, dejando un vacío irremplazable en el panteón del jazz. Su partida no solo supone la pérdida de un instrumentista técnico, sino la clausura de una trayectoria que definió la evolución del saxofón tenor durante más de medio siglo.
La relevancia de Rollins en el canon musical trasciende su virtuosismo. Su capacidad para integrar influencias dispares —desde la herencia caribeña presente en composiciones como St. Thomas hasta la iconografía del oeste estadounidense en Way Out West— le permitió expandir las fronteras del hard bop. Esta versatilidad quedó patente en piezas fundamentales de su repertorio, tales como Oleo, Doxy o Airegin, que hoy son estudiadas como pilares del género. Su carrera, iniciada en el Harlem de los años 40, estuvo marcada por una búsqueda constante de renovación, lo que le llevó a protagonizar retiros voluntarios de la escena pública en momentos de máxima notoriedad, una actitud poco común en la industria que reforzó su aura de integridad artística.
El camino profesional de Rollins fue una crónica de superación y colaboraciones transversales. Tras sus inicios formativos junto a figuras como Thelonious Monk, Jackie McLean o Kenny Drew, y su debut discográfico en 1949, el saxofonista logró sobreponerse a una grave dependencia de sustancias a mediados de los años 50. Fue precisamente tras ese periodo cuando consolidó su estatus de leyenda con álbumes de referencia como Tenor Madness y Saxophone Colossus. Su influencia alcanzó incluso ámbitos ajenos al jazz, como demuestra su participación en la grabación de Waiting on a Friend junto a The Rolling Stones, un testimonio de su capacidad para dialogar con el rock.
A lo largo de su vida, el músico recibió las más altas distinciones institucionales, incluyendo la Medalla Nacional de las Artes, el reconocimiento del Kennedy Center y un Grammy honorífico. Su legado, sin embargo, no se limita a los galardones; en 2023, el artista formalizó la venta de los derechos de su catálogo a Reservoir Media, asegurando la preservación de una obra que, en palabras de su familia, trasciende la existencia física. Con su fallecimiento, el jazz pierde a uno de sus últimos arquitectos, un creador que supo transformar el instrumento en un vehículo de expresión espiritual y técnica inigualable.