El tinerfeño Iván Pérez Saavedra se consolida en la élite europea del squash con la mirada puesta en Los Ángeles 2028

El tinerfeño Iván Pérez Saavedra se consolida en la élite europea del squash con la mirada puesta en Los Ángeles 2028

Recurso: El Día

El squashista tinerfeño Iván Pérez Saavedra se consolida en la élite mundial tras alcanzar el puesto 39 del ranking y apunta a la clasificación para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

El ascenso meteórico de Iván Pérez Saavedra en el circuito profesional de squash no es solo una cuestión de progresión estadística, sino un síntoma de la profesionalización de una disciplina que, tras su reciente inclusión en el programa olímpico, comienza a atraer una atención inédita en nuestro país. Tal y como recoge el diario El Día, el deportista tinerfeño ha logrado consolidar su posición en la élite europea tras obtener la medalla de bronce en el campeonato continental celebrado en Budapest, un hito que marca un punto de inflexión en su carrera profesional.

A sus 24 años, el jugador natural de Adeje ha logrado escalar hasta el puesto 39 del ranking mundial, una posición que le permite acceder a torneos de mayor envergadura y, consecuentemente, ganar peso en el circuito internacional. Este salto cualitativo, cimentado en un último año de resultados consistentes, le sitúa en una posición privilegiada para afrontar el reto de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. No obstante, el camino hacia la cita olímpica se presenta extremadamente exigente: el formato de competición, limitado a solo 16 plazas, obligará al canario a mantener una progresión constante para asegurar su presencia, ya sea a través de su posición en el ranking mundial o mediante los procesos clasificatorios continentales, como el que tendrá lugar en Estambul el próximo mes de junio.

La trayectoria de Pérez Saavedra es, en esencia, el relato de una apuesta personal por la especialización. Tras abandonar Tenerife a los 17 años para trasladarse a Barcelona —sede del principal centro de alto rendimiento de esta disciplina en España—, el jugador ha logrado transformar una práctica deportiva que comenzó en el ámbito amateur bajo la influencia familiar en una carrera profesional de alto nivel. Esta transición, marcada por la disciplina del entrenamiento diario y la gestión de la soledad inherente a los deportes de raqueta, le ha permitido ganar el respeto de sus rivales en el circuito, un factor psicológico que, según reconoce el propio deportista, resulta determinante en los encuentros de máxima exigencia física.

De cara al futuro inmediato, el calendario competitivo del tinerfeño se centra en el torneo de categoría Silver que se disputará en Suecia a finales de septiembre. Este compromiso servirá como termómetro para medir su capacidad de mantenerse en la élite, un objetivo que pasa por alcanzar el Top 35 mundial, el umbral necesario para participar en los torneos Platinum, los eventos de mayor prestigio y dotación económica del calendario. La ambición de Pérez Saavedra, lejos de estancarse, se enfoca ahora en una mejora incremental que le permita cerrar la brecha competitiva con los mejores jugadores del mundo, consolidando así el squash español en el mapa internacional.