
Fallece una joven italiana tras un accidente de parapente en Tenerife
Una ciudadana italiana de 28 años ha fallecido tras sufrir un accidente mientras practicaba parapente biplaza en Costa Adeje, Tenerife, reabriendo el debate sobre la seguridad en las actividades de turismo activo en el archipiélago.
El fallecimiento de Cristina Colturi, una ciudadana italiana de 28 años que residía en Tenerife desde hace un año, ha puesto nuevamente el foco sobre la seguridad en las actividades de turismo activo en el archipiélago canario. Tal y como han informado diversos medios locales, la joven perdió la vida el pasado domingo en el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, centro al que fue derivada tras un siniestro ocurrido dos días antes durante una práctica de parapente biplaza en Costa Adeje.
El suceso tuvo lugar en la tarde del viernes, 6 de marzo, en las proximidades de la playa de La Enramada, un enclave que sirve habitualmente como zona de aterrizaje para las empresas que operan en el sector. Según los datos recabados, el dispositivo de emergencia se activó a las 17:20 horas tras recibirse el aviso en el centro coordinador 1-1-2. La intervención inicial fue determinante para estabilizar a la víctima, quien entró en parada cardiorrespiratoria tras el impacto contra una zona rocosa. Un socorrista del servicio de playas logró revertir la situación mediante maniobras de reanimación antes de que la afectada fuera trasladada en una ambulancia medicalizada del Servicio de Urgencias Canario (SUC) con politraumatismos severos.
El monitor que acompañaba a la fallecida en el vuelo biplaza también resultó herido, presentando traumatismos de carácter moderado, por lo que fue derivado al Hospital del Sur para recibir atención médica.
Este trágico episodio reabre el debate sobre la regulación y la supervisión de los deportes de aventura en Canarias, un sector que, si bien es un pilar fundamental de la oferta turística de las islas, exige un cumplimiento riguroso de los protocolos de seguridad. La investigación deberá determinar ahora las causas técnicas o humanas que provocaron la caída, un proceso que se suma a la creciente preocupación por la siniestralidad en actividades de ocio que, por su propia naturaleza, conllevan un riesgo inherente que requiere de una vigilancia técnica constante y exhaustiva.