
Isla Cangrejo: un rescate reabre el debate sobre la seguridad.
Un reciente rescate de emergencia en la peligrosa piscina natural de Isla Cangrejo (Santiago del Teide) reaviva el debate sobre la urgencia de medidas de seguridad más estrictas ante su historial de incidentes fatales.
La recurrente peligrosidad de Isla Cangrejo, la piscina natural de Santiago del Teide, ha vuelto a situar en el centro del debate la eficacia de las medidas de seguridad en entornos costeros de alto riesgo. Una reciente intervención de emergencia, que evitó una nueva tragedia, subraya la urgencia de revisar los protocolos existentes en un punto que acumula un historial de incidentes fatales.
Los hechos más recientes, según ha trascendido, tuvieron lugar el pasado domingo, cuando un hombre de 45 años y su hija de ocho fueron arrastrados por el fuerte oleaje mientras se encontraban en la zona de baño. Ambos lograron aferrarse a unas rocas, evitando ser arrastrados mar adentro, hasta que un helicóptero del Grupo de Emergencias y Salvamento (GES) procedió a su rescate mediante la grúa de la aeronave. Padre e hija fueron atendidos en tierra por lesiones leves y erosiones, en un suceso que se produjo después de que el Gobierno de Canarias hubiera declarado la situación de prealerta por fenómenos costeros en todo el Archipiélago.
Este incidente se suma a una trágica lista de eventos en el mismo lugar. El 7 de diciembre, cuatro turistas perdieron la vida y un quinto fue dado por desaparecido. Diez meses antes, otros dos varones habían fallecido en la misma piscina natural. En total, seis personas han muerto y una ha desaparecido en Isla Cangrejo en el último año, cifras que, según expertos, la convierten en un punto de especial preocupación.
Chano Quintana, presidente de la plataforma Canarias 1.500 Kilómetros de Costa, ha calificado la piscina natural de Santiago del Teide como un "punto negro" y ha recordado que el accidente de diciembre fue el más grave registrado en la historia de Canarias en un único episodio y escenario. Quintana, quien participa activamente en foros sobre prevención de accidentes acuáticos, propone la implementación de normativas municipales que contemplen sanciones económicas, clasificadas en leves, graves y muy graves, en función del grado de imprudencia. Su sugerencia incluye que la señalización de peligro en estas zonas de baño no solo advierta del riesgo, sino que también informe sobre las multas aplicables a quienes ignoren las advertencias, se salten precintos, vallas o balizas, o se bañen bajo bandera roja.
Para este especialista, la sanción económica o el cierre temporal del recinto son pasos necesarios cuando la información y la prevención no logran el efecto deseado. Además, Quintana ha señalado la ausencia de servicio de socorrismo en Isla Cangrejo, una figura que considera fundamental para disuadir y alertar a los bañistas en condiciones de mar adversas. La popularidad del lugar en redes sociales, con "millones" de enlaces que lo presentan como un atractivo internacional, añade una capa de complejidad a la gestión de la seguridad, atrayendo a numerosos visitantes que buscan disfrutar de sus aguas sin ser siempre conscientes de los peligros inherentes.