
Irene Olvera presenta 'Flamenco entre dos tierras' este domingo en el Teatro Leal de La Laguna
La bailaora Irene Olvera presenta este domingo en el Teatro Leal de La Laguna el espectáculo Flamenco entre dos tierras, una propuesta coral enmarcada en la Feria de Abril de Tenerife que destaca por su fusión de rigor académico y expresividad contemporánea.
La escena flamenca en Canarias vive este domingo un episodio de especial relevancia con la puesta en escena de Flamenco entre dos tierras, un montaje que, según ha dado a conocer la agenda cultural del Ayuntamiento de La Laguna, ocupará las tablas del Teatro Leal a partir de las 19:00 horas. Esta cita, integrada en la programación de la Feria de Abril de Tenerife, supone una oportunidad para observar la evolución de una de las figuras con mayor proyección en el circuito europeo actual.
La propuesta de Irene Olvera, natural de Granada, se sustenta en una trayectoria forjada desde la infancia —comenzó su aprendizaje a los ocho años— y consolidada bajo la tutela de maestros de la talla de Antonio Canales, Farruquito o Iván Vargas. Este bagaje técnico, que ha permitido a la bailaora granadina trascender las fronteras nacionales, se traslada ahora al recinto lagunero con una puesta en escena que busca equilibrar el rigor académico con la expresividad contemporánea.
El espectáculo no se limita a una exhibición individual, sino que se apoya en una estructura coral de notable envergadura. Para esta ocasión, Olvera estará respaldada por el cante de Abraham Campos y Fernando Rey, junto a la dirección musical de la guitarra de Rubén Campos. La complejidad del montaje se completa con la participación del Grupo Flamenco Estefanía Luque, un colectivo integrado por las artistas Estefanía Luque, Sara Gómez, Alexia Expósito, Natalia Tadeo, Ana Mederos y Cintia Díaz-Espino.
La presencia de este elenco en La Laguna subraya la vitalidad de las redes de difusión flamenca fuera de los núcleos tradicionales del género. En un momento en el que el flamenco busca nuevos espacios de legitimación en el continente, la llegada de Olvera al Teatro Leal se perfila como un termómetro del estado de salud de las nuevas generaciones de artistas que, habiendo bebido de la ortodoxia de los grandes maestros, logran hoy captar la atención de los programadores internacionales.