El noroeste de Tenerife impulsa un modelo de turismo sostenible basado en el patrimonio y el producto local

El noroeste de Tenerife impulsa un modelo de turismo sostenible basado en el patrimonio y el producto local

Recurso: El Día

El noroeste de Tenerife se posiciona como un referente del turismo sostenible y gastronómico a través de una ruta por la Isla Baja que prioriza el patrimonio local y la preservación del entorno en Punta de Teno.

El auge de las redes sociales como prescriptoras de turismo interior ha puesto el foco en itinerarios que buscan desestacionalizar la oferta y diversificar el flujo de visitantes más allá de los enclaves de sol y playa. Tal y como recoge una reciente propuesta difundida por el creador de contenido @ismafeten, el noroeste de Tenerife se consolida como un eje vertebrador para quienes priorizan el patrimonio etnográfico y la gastronomía local sobre el turismo de masas.

La ruta propuesta, que se articula en torno al municipio de Buenavista del Norte, plantea una inmersión en la denominada Isla Baja, un territorio donde la gestión del paisaje y la preservación de las tradiciones culinarias son los pilares de su atractivo. El recorrido integra hitos patrimoniales, como la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, con una oferta de repostería artesanal que tiene en la firma El Aderno —fundada en 1991 por Teobaldo Méndez— un referente histórico en la elaboración de rosquetes y otros dulces típicos.

Más allá de la oferta repostera, el itinerario subraya la importancia del producto de kilómetro cero en la restauración local. Establecimientos como el Bodegón El Patamero, en la zona de Las Lagunetas, ejemplifican esta tendencia al poner en valor materias primas como los quesos de Teno, los vinos de la comarca y las carnes locales, elementos que definen la identidad gastronómica de la zona.

El colofón de este trayecto es Punta de Teno, un enclave de alto valor ecológico que ilustra los retos actuales de la gestión turística en espacios protegidos. Debido a su fragilidad ambiental, el acceso a este extremo occidental de la isla está sujeto a restricciones para el vehículo privado, una medida de control de aforo que busca mitigar el impacto humano. Para facilitar la movilidad, el Cabildo y Titsa mantienen operativa la línea 369, que conecta el casco urbano de Buenavista con el faro en un trayecto de veinte minutos, con una tarifa bonificada de un euro. Esta logística no solo garantiza la sostenibilidad del entorno, sino que obliga al visitante a integrar el transporte público como parte esencial de la experiencia, fomentando un modelo de visita más consciente y menos invasivo.