
La histórica marca láctea Celgán prepara su regreso al mercado canario tras ser adquirida por un inversor local
El empresario tinerfeño Agustín Adasat Rodríguez ha adquirido los derechos de la histórica marca láctea canaria Celgán con el objetivo de relanzarla al mercado tras su desaparición en 2021.
El sector agroalimentario canario asiste a un fenómeno de recuperación de identidad corporativa tras confirmarse que la marca Celgán, un referente histórico en el Archipiélago, prepara su retorno al mercado. Según adelanta la prensa regional, el empresario tinerfeño Agustín Adasat Rodríguez Domínguez ha formalizado la adquisición de los derechos comerciales de la enseña, un movimiento que pone fin a la incertidumbre sobre el futuro de esta firma tras su desaparición de los lineales.
La operación, que se ha prolongado durante dos años de negociaciones en el marco del proceso concursal de José Sánchez Peñate, otorga al nuevo propietario la titularidad sobre la marca, su identidad visual, los diseños de envases y los derechos de explotación tanto en el territorio nacional como en el ámbito de la Unión Europea. No obstante, el activo adquirido no incluye la infraestructura industrial ni el equipamiento técnico de las antiguas plantas de producción, lo que obliga a la nueva propiedad a definir un modelo de fabricación desde cero para materializar el relanzamiento.
Más allá del componente mercantil, la iniciativa posee una carga emocional significativa para el inversor, cuya trayectoria familiar estuvo estrechamente vinculada a la operativa de la empresa en sus instalaciones de Tío Pino y Los Baldíos. Este vínculo personal ha sido el motor de un proceso administrativo complejo que ha culminado con la recuperación de una marca que, desde su fundación en 1962 como cooperativa de ganaderos bajo el nombre de Central Lechera de Tenerife, llegó a consolidarse como un pilar del consumo lácteo local antes de que las dificultades financieras del grupo matriz derivaran en el cese de actividad en 2021.
La acogida en el entorno digital ha sido inmediata. La apertura de canales oficiales en redes sociales ha servido como termómetro para medir la vigencia de la marca en el imaginario colectivo, donde productos como el yogur líquido de canela o las natillas mantienen un alto nivel de recordación. Aunque el proyecto se encuentra en una fase incipiente y carece de un calendario de comercialización definido, la respuesta del público subraya el valor intangible de las marcas con arraigo territorial, un factor que el nuevo propietario busca capitalizar en esta etapa de reconstrucción.
Este caso ilustra la tendencia actual de rescate de activos industriales con fuerte valor sentimental, donde el desafío principal no reside únicamente en la gestión de la propiedad intelectual, sino en la viabilidad logística y productiva necesaria para devolver a los supermercados un producto que, durante décadas, fue un elemento cotidiano en los hogares y centros escolares de las Islas.