
El alcalde de Icod de los Vinos, a un paso del juicio por presunta prevaricación administrativa
El Juzgado de Icod de los Vinos ha transformado en procedimiento abreviado la causa contra el alcalde, Javier Sierra Jorge, por un presunto delito de prevaricación administrativa al omitir supuestamente la tramitación de un expediente disciplinario.
La gestión administrativa en el Ayuntamiento de Icod de los Vinos se encuentra bajo el foco de la justicia. Tal y como ha trascendido recientemente, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número dos de la localidad ha dictado un auto que marca un punto de inflexión en la causa abierta contra el actual regidor, Javier Sierra Jorge (Aicod), al transformar las diligencias previas en un procedimiento abreviado. Esta resolución judicial, que abre la puerta a la posible apertura de juicio oral, sitúa al primer edil ante una investigación por un presunto delito de prevaricación administrativa en su modalidad de omisión.
El origen de este procedimiento se remonta a una denuncia interpuesta por una funcionaria municipal, quien sostiene que el alcalde habría omitido deliberadamente su deber de impulsar un expediente disciplinario contra otra empleada pública. Según la tesis que el magistrado Alejandro Andrés Martín Molina considera indiciariamente acreditada, la inacción del regidor —quien habría alegado una relación de amistad con la persona investigada para justificar su falta de impulso procesal— permitió que el plazo legal para resolver el expediente expirara, provocando la prescripción de la infracción. De confirmarse estos hechos en una eventual sentencia, el delito de prevaricación por omisión conlleva penas que oscilan entre los nueve y los quince años de inhabilitación especial para el ejercicio de cargo público.
La situación procesal actual se encuentra en una fase de concreción de posturas. El juzgado ha otorgado un plazo que vence el próximo 24 de abril para que tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular presenten sus escritos de calificación. No obstante, el camino hacia el banquillo no está exento de controversia jurídica, ya que tanto la defensa del alcalde como la representación de la denunciante han interpuesto recursos contra el auto del magistrado. Mientras la acusación busca ampliar el acervo probatorio con nueva documentación, la defensa intenta revertir la decisión judicial.
Por su parte, Javier Sierra Jorge ha optado por una estrategia de defensa que combina la prudencia institucional con la denuncia de una supuesta persecución. El alcalde ha confirmado la existencia del procedimiento, si bien ha subrayado que la resolución no es firme. Asimismo, ha esgrimido en su favor la existencia de resoluciones previas en la jurisdicción social y por parte del Cabildo de Tenerife que, según su versión, habrían desestimado pretensiones vinculadas a los mismos hechos. Para el regidor, este proceso judicial es el resultado de una estrategia de desgaste político, aunque ha reiterado su respeto por la labor de los tribunales y su confianza en que el esclarecimiento de los hechos termine por exonerarle.
Este caso pone de relieve la importancia de la neutralidad en la gestión de los recursos humanos dentro de la administración local. La prevaricación por omisión, una figura compleja en el derecho penal español, requiere demostrar que la inactividad de un funcionario público no fue fruto de una negligencia, sino de una voluntad consciente de torcer la legalidad para favorecer intereses particulares o perjudicar a terceros, un extremo que deberá ser dirimido en las próximas fases del proceso judicial.