La logopedia del HUC, mucho más que niños: de neonatos a voz transgénero.

La logopedia del HUC, mucho más que niños: de neonatos a voz transgénero.

Recurso: El Día

El Hospital Universitario de Canarias (HUC) celebra el Día Mundial de la Logopedia destacando la esencial y amplia labor de sus profesionales, que atienden desde neonatos hasta adultos con patologías complejas, desmintiendo la visión limitada a la infancia o la pronunciación.

Según ha trascendido con motivo del Día Mundial de la Logopedia, la labor de estos profesionales en el Hospital Universitario de Canarias (HUC) ofrece una perspectiva ampliada y a menudo desconocida de su campo de acción, desmintiendo la noción de que su práctica se limita a la corrección de la pronunciación o a la etapa infantil. El equipo de logopedia del HUC, compuesto por nueve especialistas, se erige como un referente de la versatilidad y el impacto de esta disciplina sanitaria.

La intervención logopédica en el HUC abarca un espectro que va desde la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatología hasta las consultas externas para adultos. En el ámbito neonatal, los logopedas asisten a bebés, tanto prematuros como a término, que presentan dificultades en la coordinación de la succión, deglución y respiración, como problemas de frenillo que impiden una alimentación segura. La detección y el tratamiento precoz en estos casos son cruciales para el desarrollo adecuado del lactante.

Posteriormente, en la unidad de Atención Temprana, se atiende a menores de seis años con trastornos del desarrollo o en riesgo de padecerlos. Aquí, el trabajo se centra en el desarrollo de habilidades comunicativas, la interacción social y el lenguaje, con una participación activa de las familias, consideradas agentes esenciales en el proceso terapéutico.

Un área destacada es la unidad de Neurorehabilitación, un espacio multidisciplinar que integra logopedia, fisioterapia y terapia ocupacional, y que, según fuentes del hospital, es única en España por su configuración. En ella se abordan complejidades como las afasias, frecuentemente derivadas de accidentes cerebrovasculares, donde los pacientes pueden perder la capacidad de comunicarse a pesar de comprender. La intervención temprana en este contexto busca estimular las áreas cerebrales preservadas y favorecer la reorganización funcional, contribuyendo a la recuperación de la autonomía y, en muchos casos, asegurando una deglución segura.

Fuera del entorno de hospitalización, los logopedas del HUC también operan en consultas externas, tratando disfonías y enfermedades neurodegenerativas como la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). En estos pacientes, el objetivo primordial es preservar las funciones básicas de respiración, deglución y comunicación durante el mayor tiempo posible. De hecho, una de las profesionales del servicio se dedica exclusivamente a esta labor en el Centro de Atención Especializada (CAE) de La Orotava.

La unidad de Voz del hospital, certificada por la Organización Internacional de Normalización (ISO), representa un pilar fundamental. Este servicio, que trabaja en estrecha coordinación con Otorrinolaringología, se especializa en el tratamiento de disfonías orgánicas y funcionales, que incluyen alteraciones como la ronquera o la pérdida de tono, a menudo causadas por nódulos, pólipos o parálisis de las cuerdas vocales. Mediante técnicas como la estroboscopia, se logran diagnósticos precisos y tratamientos personalizados que, en ocasiones, evitan la necesidad de intervenciones quirúrgicas.

Además, la unidad de Voz aborda trastornos específicos como la puberfonía, donde adolescentes y adultos jóvenes mantienen un tono de voz agudo o infantil tras la pubertad. Este mismo enfoque terapéutico se aplica en los procesos de feminización o masculinización de la voz para personas transgénero, reconociendo la voz como un componente fundamental de la identidad personal y buscando alinear el tono, la resonancia y el patrón comunicativo con la identidad de cada individuo.

En definitiva, la logopedia, lejos de ser una disciplina menor o exclusivamente infantil, se revela como una profesión sanitaria esencial que devuelve seguridad y autonomía a sus pacientes en diversas etapas de la vida y ante múltiples patologías, mereciendo un reconocimiento acorde a su amplio y vital impacto.