
Tajao: de enclave pesquero a referente gastronómico de Tenerife
El creador de contenido Cocituber analiza la transformación de Tajao, un enclave costero de Tenerife que ha evolucionado de una economía de subsistencia pesquera a convertirse en un referente gastronómico del archipiélago.
La metamorfosis de Tajao, un pequeño enclave costero en el municipio tinerfeño de Arico, ha sido objeto de un reciente análisis divulgativo por parte del creador de contenido gastronómico Cocituber. A través de su plataforma en TikTok, donde cuenta con una audiencia superior al medio millón de usuarios, se ha puesto el foco en la transición histórica de este núcleo, que ha pasado de ser un asentamiento de subsistencia pesquera a consolidarse como un referente de la restauración en el archipiélago.
El relato histórico subraya que la actual fama culinaria del pueblo es un fenómeno relativamente reciente, cuya génesis se sitúa a finales de los años setenta. Fue en ese periodo cuando una vecina de la zona comenzó a elaborar capturas locales para ofrecerlas a trabajadores y visitantes, una iniciativa que actuó como catalizador para el desarrollo de un tejido comercial que, hasta entonces, se limitaba a la venta directa del producto. Este cambio de paradigma supuso que el consumidor dejara de ser un agente pasivo que recibía el pescado fuera del pueblo, para convertirse en un visitante que se desplaza hasta el origen para su consumo.
Esta evolución no puede entenderse sin atender a la estructura socioeconómica previa de la zona. Durante décadas, la vida en Tajao estuvo marcada por una economía de subsistencia donde la pesca y la agricultura —especialmente el cultivo del tomate— funcionaban como actividades complementarias. El intercambio de mercancías, donde los agricultores canjeaban sus productos por pescado, era la base de un sistema de vida que exigía una gran capacidad de adaptación. Además, el entorno no solo dependía del sector primario, sino que también tuvo una relevancia histórica en la extracción de piedra, con una actividad extractiva que llegó a tener proyección internacional, alcanzando mercados en América.
En la actualidad, la oferta gastronómica de Tajao —representada por establecimientos con una trayectoria consolidada como Manolo II, abierto en 1979, o Agua y Sal— se asienta sobre la premisa de la sencillez. La carta se nutre de especies autóctonas como la vieja, el mero, el cherne, el pulpo y el atún, priorizando la calidad del producto sobre elaboraciones complejas. Este modelo de negocio no ha hecho sino formalizar una relación con el Atlántico que ha definido la identidad del lugar desde sus orígenes.
En última instancia, el análisis pone de manifiesto que la gastronomía no fue el motor fundacional de Tajao, sino una consecuencia de su propia historia. El pueblo no se construyó en torno a una oferta de restauración, sino que fueron los establecimientos los que emergieron como respuesta a una forma de vida preexistente, transformando la tradición pesquera en el principal activo económico y cultural de este rincón del sureste de Tenerife.